El Foco

Las virtudes cardinales para no perderse en el MAB

Invertir en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB) no es tarea fácil, al igual que no lo es en ningún otro mercado de valores. Sin embargo, este segmento dedicado a empresas en expansión atiende a su propia lógica, ritmo y procesos, y por ello no es lo mismo hacer una inversión en el Ibex 35 que en el Alternativo.
¿Qué es lo que hace al MAB diferente? Se trata de una bolsa para empresas innovadoras, con un negocio de componente disruptivo y fundamentalmente basado en las nuevas tecnologías. Son firmas en su mayoría muy jóvenes, con pocos años de bagaje detrás, lo que reduce su capitalización y convierte al MAB en un mercado poco líquido. Esto supone que la volatilidad tiene más impacto en este mercado que en otros integrados por compañías más grandes, donde las oscilaciones financieras se amortiguan con mayor facilidad.

En este contexto es cuando hay que sacar a colación un patrón de comportamiento que procede de la Antigüedad y que Platón plasmó y amplió en su obra La República. Esta forma de actuar podemos aplicarla a cualquier ámbito de la vida, también a la bolsa. Se trata de las cuatro virtudes cardinales, las cuales debían configurar el carácter del ciudadano relevante útil y perfecto en la época antigua y que han sobrevivido hasta llegar a nuestros días.

La inversión justa debe basarse en una elección de las compañías que más se ajusten a nuestra cartera

Estas cuatro virtudes son la justicia, la prudencia, la fortaleza y la templanza. Cada una de ellas configuran los puntos cardinales de la brújula que nos debe guiar por el MAB para rentabilizar nuestra inversión y no caminar por el sendero equivocado.

En primer lugar está la justicia, que es la concepción que tiene la sociedad acerca de sus normas jurídicas y que nació de la necesidad de mantener la armonía entre los ciudadanos. La justicia prohíbe determinadas acciones y promueve otras, las cuales cambian según va pasando el tiempo, aunque muchas veces no a la misma velocidad. ¿Cómo se puede aplicar esta virtud en el MAB?

"Hay que tener un comportamiento adecuado y moderado que limite los daños derivados de nuestras acciones”

La inversión justa en el Alternativo debe basarse en una elección minuciosa de las compañías que más se ajustan a los intereses de nuestra cartera y apartar cualquier práctica que se salga de lo que se considera una actuación ética. Es decir, dejar de lado cualquier intento especulativo, pues si bien la inversión en el MAB puede reportar altas rentabilidades, no deja de tratarse de una operación con riesgos ligada a una compañía que todavía está dando sus primeros pasos. La mejor forma de actuar para ejercitar esta virtud es conocer bien la empresa o empresas en las que vamos a invertir –desde sus orígenes hasta sus cuentas pasando por sus directivos- e invertir en proporción a ello.

La prudencia alude a un comportamiento adecuado y moderado, una forma de actuar que limite en la medida de lo posible los daños derivados de nuestras acciones. De hecho, es la virtud principal de las cuatro cardinales por este sentido de guía que tiene.
Pues bien, extrapolado a la inversión, la prudencia entraña una forma de operar sosegada y medida, habiendo realizado un estudio previo de la situación, de los riesgos y oportunidades, que nos aporte el suficiente conocimiento para actuar de la mejor forma posible. Para ello, debemos apaciguar los impulsos, evitar dejarnos llevar por lo que haga el resto y seguir siempre nuestra trabajada estrategia, la cual debe pasar por una diversificación de la cartera que no nos haga depender en exceso de un reducido grupo de cotizadas.
La templanza es la virtud que recomienda moderación en la entrega a los placeres. Asegura el dominio de la voluntad frente a los instintos y mantiene los deseos en el límite de la honestidad. La templanza alude a la mesura y a la contención, dos pautas que debemos seguir a rajatabla en un mercado tan sujeto a volatilidades.

En este sentido, un comportamiento templado en el MAB debe primar ante nuestros instintos. Mantener la cabeza fría en situaciones de fuertes subidas o bajadas nos evitará perder toda nuestra inversión en movimientos puramente especulativos, pues como apuntaba el Alternativo es un mercado poco líquido y la volatilidad puede jugar una mala pasada en pocos segundos. Si la justicia y la prudencia llevan a actuar bajo una estrategia y parámetros definidos, la templanza debe consolidarla y apartar las distracciones del camino.

Por último, la fortaleza nos aconseja ser más fuertes que nuestros temores y perseverar ante cualquier adversidad, buscando siempre nuestro objetivo sin salirnos del camino que marca la brújula. Esta virtud cardinal nos anima a no desesperar en nuestra inversión cuando vengan mal dadas, a aguantar y tener muy claro que una inversión en el MAB nunca debe ser cortoplacista, sino una carrera de fondo que asegurará pingües beneficios a largo plazo.

Antonio Romero-Haupold es presidente de la aemab