Editorial

Si la Bolsa dice que tiene problemas

El estallido de la crisis financiera en 2008 sacó a la luz cuán vulnerables eran los bancos en el mundo, tanto los que practicaban el retail como el negocio corporativo, tanto los americanos como los europeos. Ya en la reunión del G20 de noviembre de 2008, solo dos meses después del derrumbe de Lehman Brothers, Gordon Brown incorporó en el comunicado una exigencia taxativa de capitalizar la banca con recursos suficientes para hacer frente a las pérdidas. Nada más volver a Londres, aplicó la quinina a la británica, que quedó cuasinacionalizada con descomunales inyecciones de libras. En EE UU hicieron lo propio, y en Europa esperaron a que cayeran como naipes las desgracias sobre las víctimas para recapitalizar (nacionalizando) entidades en Irlanda, Grecia, Portugal y España. Nada se hizo en Italia, un simple aliño en Francia, Bélgica y Holanda, y nada en Alemania. Y ahora se admite que la banca italiana es insostenible, que el primer banco alemán necesita una notable recapitalización y que a los franceses les acechan las dudas del mercado. ¿Dejarán pasar también esta vez la ocasión y dirán que todo está bajo control, o reconocerán que el sobreapalancamiento y el riesgo ha sido común y debe cubrirse el riesgo? Si el mercado dice que tienes un problema, tienes un problema. Aunque no tengas un problema.