Será una clasificación sobre aspectos técnicos y constructivos

Los edificios de oficinas contarán con un rating sobre su calidad

Las grandes empresas impulsan una certificación única cómo garantía para los inversores

La nota tendrá cinco tramos comenzando desde A+

Vista del distrito financiero de Madrid.
Vista del distrito financiero de Madrid.

El sector inmobiliario se prepara para una gran novedad. A semejanza del rating de deuda de empresas y países, los edificios de oficinas tendrán una calificación para garantizar su calidad constructiva y técnica ante posibles inversores.

El sello se denomina Calificación técnica de edificios de oficinas. Está impulsado por la Asociación Española de Oficinas (AEO), donde se integran grandes propietarios, intermediarios e inversores, y será voluntaria. Aunque desde esta entidad creen que se acabará imponiendo, gracias a las compañías impulsoras y porque se convertirá en la única garantía de referencia para el mercado inmobiliario.

El objetivo de la AEO consiste en ofrecer a todos los agentes una medida objetiva y única sobre la calidad de los edificios. Esta certificación opcional será aprobada en dos meses, ya que actualmente se están cerrando los detalles finales. “Estamos ultimando un estándar para la clasificación técnica de los edificios de oficinas, que será voluntaria y servirá para aumentar la confianza y transparencia en el mercado español desde la perspectiva de inversión, alquiler o análisis de carteras”, explica José María Álvarez, presidente de la AEO.

La primera consecuencia será conocer la situación de los edificios. Al ser un acto voluntario, es probable que los más nuevos y de mayor calidad opten rápidamente a esta calificación. Desde esta entidad se señala que existen 30 millones de metros cuadrados en superficie de oficinas en España, con un valor de 65.000 millones de euros en activos y que generan alrededor de 4.300 millones en rentas por alquileres.

  • Los socios de AEO

La AEO está compuesta por más de 60 empresas. Entre ellas, grandes cotizadas como BBVA, Iberdrola, Indra, Repsol y Telefónica, que a su vez habitualmente son propietarios de importantes edificios donde se instalan sus sedes. También participan inmobiliarias patrimonialistas como Torre Rioja (del empresario Ángel Soria), Colonial y Pontegadea –el family office del fundador de Inditex Amancio Ortega–.

Son socios asimismo las socimis Merlin Properties (del Ibex 35) y Lar España, además de intermediarios como JLL, Knight Frank, Savills, CBRE, Cushman & Wakefield o BNP Paribas Real Estate. También son miembros las aseguradoras Mutua Madrileña y Mapfre.

Lo que pretende este grupo de agentes del mercado inmobiliario es dar transparencia al sector. Gracias a este sello, un fondo internacional o una compañía sabrá a lo que se enfrenta al comprar un inmueble. Incluso habrá inversores que desconfíen de los edificios que no cuenten con la certificación. “Va a contribuir a la transparencia en el proceso de toma de decisiones”, argumenta Álvarez sobre cómo acogerán las empresas esta certificación.

“Contribuirá a la transparencia en la toma de decisiones”, señalan desde AEO

La clasificación tendrá, a falta de confirmar detalles finales, de cinco tramos en la nota. El sobresaliente, para los aventajados de la clase, será el rating A+. De ahí hacia abajo las calificaciones serán A, B+, B y C.

  • Los criterios de valoración

Este certificado lo entregará la AEO para tener un carácter de neutralidad, pero diferentes compañías e ingenierías se harán cargo del trabajo técnico, lo que abre un nuevo mercado de servicios profesionales para firmas certificadoras. Una vez que estas consultoras califiquen a las oficinas, la asociación revisará el informe y confirmará el rating. “La AEO revisará y auditará todas las calificaciones realizadas por empresas externas”, confirma Álvarez. Además, ese selló tendrá que renovarse pasado un periodo, para valorar que no haya deterioro. Esta reválida se superará cada tres o cuatro años, un plazo todavía no definido.

Los conceptos considerados para el peritaje se concentran en la arquitectura e instalaciones de los inmuebles. Los evaluadores tendrán en cuenta las plantas de distribución y alturas libres, las zonas comunes, la envolvente exterior e instalaciones de energía, climatización o control. Además, se tendrá en cuenta las dotaciones singulares y la antigüedad y certificaciones energéticas y de sostenibilidad. Lo que no se considerará es la ubicación ni la estética.

Desde esta asociación se opina que esta auditoría también servirá a un propietario para conocer qué obras y medidas debe tomar, además de cuánto le pueden costar, para mejorar la calificación de su inmueble.