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Comcast no necesita a Time Warner Cable

Comcast está demostrando que no le hace falta Time Warner Cable para ampliar su balance. Ni siquiera ha pasado un año desde que la oferta de 45.000 millones de dólares (unos 40.700 millones de euros) de su jefe Brian Roberts por su rival el pasado mes de abril. El proveedor de cable e internet estadounidense informó ayer de un incremento del 9% en sus ingresos trimestrales y de un sorprendente dato: 89.000 nuevos clientes de su servicio de vídeo. A pesar de la consolidación en la industria, Comcast acelera el ritmo.

Su rendimiento también incluyó un salto del 6% en los ingresos de explotación trimestrales hasta los 4.000 millones de dólares. Los temores de que los clientes pudieran deshacerse de los costos paquetes de cable y los cambiaran por productos de vídeo en streaming se encendieron en el verano después de que Walt Disney admitiera que su gigante de los deportes ESPN había experimentado un descenso en los hogares. Los inversores respondieron con la venta de acciones en el sector de los medios.

El proveedor de cable e internet informó de un incremento del 9% en sus ingresos trimestrales

No es que Comcast, que también es propietaria de NBC Universal, se olvide necesariamente de todas esas preocupaciones. Para el conjunto del año, perdió 36.000 suscriptores de cable. Además, sumó la friolera de 460.000 nuevos clientes de internet de alta velocidad en el trimestre, contribuyendo a que la empresa concluyera el año con más de 1,3 millones de nuevos clientes.

Al menos por ahora, Roberts parece feliz de estar solo mientras sus compañeros, como AT&T y DirecTV y Time Warner Cable y Charter, se han unido. En una charla con analistas, el ejecutivo aseguró que le parece “casi humorístico” que salga el nombre de Comcast en prácticamente cualquier acuerdo que se cocina en el universo de la radio, internet o el cable en el Viejo Continente.

Pero el panorama de los medios está cambiando rápidamente. Y Roberts es conocido por intentar transacciones bastante llamativas incluyendo un intento fallido con Disney hace más de una década. Otra gran adquisición es siempre una posibilidad –sus accionistas deberían prepararse–.