La desaceleración china, clave en su desplome

Nunca los futuros en materias primas fueron tan baratos

El Bloomberg Commodity Index, selectivo que aglutina a estos recursos básicos, cotiza en 75 dólares, es decir, en niveles desconocidos desde que empezara a calcularse en 1991

Nunca los futuros en materias primas fueron tan baratos

El precio de las materias se encuentra inmerso en una tormenta perfecta. La gran mayoría de los recursos básicos han actuado como factor de desestabilización de los mercados y su futuro, el cercano al menos, no se presenta mucho mejor. El Bloomberg Commodity Index, selectivo elaborado a través de la ponderación de los futuros de las materias primas más negociadas y de los futuros de las que mayores niveles de producción mundial ostentan, cotiza en los 75,03 dólares, es decir, en niveles desconocidos desde que empezara a calcularse, allá por 1991.

Cuando se habla de materias primas, la referencia a China es casi obligatoria. El gigante asiático es el principal importador de estos bienes y su desaceleración es el origen, según el consenso de los analistas, de prácticamente la totalidad de los males que les han llevado a su mayor crisis de los últimos 30 años.

Dejando a un lado el petróleo, hundido por una sobreoferta originada por una guerra de precios entre países exportadores, el caso más representativo es el del cobre. Este metal básico está registrando una caída similar a la vivida tras la crisis de 2008, su mayor desplome en 40 años, como consecuencia de un cambio en el modelo económico de China, que busca dar un mayor peso en su PIB al consumo interno en detrimento de la inversión.

En una posición delicada se sitúa también el gas natural. Si el fracking ha supuesto un cambio radical en lo que respecta a los niveles globales de suministro de petróleo y a los agentes involucrados en el proceso, aún ha sido más intenso en el caso del gas natural. “La referencia estadounidense cotiza hoy casi un 90% por debajo de máximos de 2008, y nunca ha vuelto a cotizar a más de la mitad de lo que lo hacía entonces”, analiza Tomás García-Purriños, estratega de MoraBanc Asset Management. El desplome ha conllevado, sin embargo, un fuerte descenso de la volatilidad de esta materia, de la que el experto espera un repunte en la segunda mitad de año.

La sofreoferta es también el mal que acecha a la cotización del maíz. La producción de maíz se ha mantenido robusta, con máximos cada año de los últimos tres, lo que ha permitido que el stock pase de poco menos de 6.000 millones de arrobas en 2013 a los casi 8.500 que se esperan este año. “El único factor positivo para el precio del maíz puede ser el clima”, sostiene García-Purriños. Según el experto, si los efectos del fenómeno meteorológico El Niño son peores de lo esperado, en India por ejemplo, el precio podría sostenerse.

Pese a las malas perspectivas, las materias primas son tan amplias que en ellas se encuentran tendencias de todo tipo que inversores avispados podrían aprovechar para obtener una jugosa rentabilidad. Y es que no todas las materias primas sufren cuando China tiembla. De hecho, el oro, convertido en el valor refugio por excelencia, se beneficia enormemente de los periodos de mayor inestabilidad. “Si la opinión de que China o el petróleo van a arrastrar al resto de economías a la recesión se acrecentara, traería consigo un incremento de la probabilidad alcista del oro”, señala un estratega de Citigroup a Reuters.

Así sucedió tras el estallido de la crisis económica mundial. El oro toco mínimos en 2008 en 712 dólares, momento en el que inició una vertiginosa subida, absorbiendo el dinero de los inversores que, temerosos, intentaban huir de otros valores con índices de riesgo más elevados. Se iniciaba así una burbuja que no estallaría hasta que la situación no volvió a una relativa normalidad.