Klaus Schwab

Un líder con visión global

Economista e ingeniero, el fundador del Foro de Davos, Klaus Schwab, parece no tener intención de jubilarse tras más de 40 años dedicado a la cita política y empresarial

Caricatura de Klaus Schwab, fundador del Foro Económico Mundial.
Caricatura de Klaus Schwab, fundador del Foro Económico Mundial.

Un lugar tranquilo y libre de distracciones situado en la neutral Suiza. Esos fueron los principales motivos que llevaron a Klaus Martin Schwab (Ravensburg, Alemania, 1938) a fijarse en la pequeña ciudad alpina de Davos para organizar un foro que reuniera una vez al año a personas importantes a nivel global de los ámbitos tanto político como empresarial para debatir sobre los problemas a los que se enfrenta el mundo. Con esa perspectiva fundó en 1971 el Foro Económico Mundial, una organización sin ánimo de lucro de la que todavía hoy, a sus casi 78 años, sigue siendo presidente ejecutivo.

Poco más de 400 personas acudieron a su primera cita que versó sobre gestión corporativa. En la edición número 45 celebrada esta semana, han sido 2.500 los participantes de más de cien países los que se han desplazado hasta Davos para explicar e intercambiar puntos de vista sobre aspectos como economía o geopolítica.

Doctor en Económicas por la Universidad de Fribourg y en Ingeniería Mecánica por el Instituto Federal Suizo de Tecnología, además de Master en Administración Pública por la Universidad de Harvard, Schwab comenzó su carrera en la empresa privada antes de crear el foro. Después, se dedicó durante 30 años a la docencia de la asignatura de Política Empresarial en la Universidad de Ginebra (convirtiéndose con su incorporación en el profesor más joven de la institución), aunque su mayor ocupación ha sido siempre aportar su grano de arena para favorecer un cambio en un modelo que, tal y como ha apuntado en muchos de sus libros y publicaciones, no considera sostenible a largo plazo. Concentrado en impulsar una actividad económica que contribuya al bienestar de la sociedad y respete el medio ambiente, el Foro de Davos y las sucesivas fundaciones y organizaciones que ha ido poniendo en marcha este economista e ingeniero han ocupado la mayor parte de su tiempo.

Y es que el fundador de uno de los eventos internacionales más señalado en las agendas de dirigentes políticos y empresariales de todo el mundo ha sido también el impulsor de otras iniciativas como la Fundación Schwab para el Emprendimiento Social y el Foro de Jóvenes Líderes Mundiales.

Este alemán preocupado por hacer que el capitalismo y la creación de un mundo mejor no estén reñidos no ha estado solo en la mayoría de esas aventuras. Su mujer, Hilde, con quien se casó el mismo año en que se puso en marcha la primera edición del Foro Económico Mundial, ha sido también protagonista en la creación de muchas de estas organizaciones. Dos hijos y dos nietos completan la familia más cercana de Klaus Schwab.

Aunque cuenta con una importante red de contactos, prefiere llevar una vida discreta y se considera poco social

Aunque cuenta con una importante red de contactos, ha confesado en diferentes entrevistas que prefiere llevar una vida discreta, rodeado de los suyos y se considera poco social. Aunque año tras año continúa acaparando los focos cuando se acerca la celebración del Foro de Davos, el resto del tiempo prefiere vivir apartado de la atención mediática y evitar citas como fiestas benéficas o similares. Actualmente reside Cologny, una pequeña localidad suiza cercana a Ginebra), desde donde este amante del deporte al aire libre, puede disfrutar de sus aficiones (le gusta practicar tanto la escalada como el esquí).

De él se dice que es una persona activa, y es que aunque hace tiempo que se habla de su posible jubilación Schwab de momento no ha dado signos de querer retirarse. Es más, en una ocasión confesaba a The Guardian su propósito de celebrar al frente del Foro Económico Mundial la 500 edición del encuentro.

Por el momento, al economista parece que le quedan fuerzas, y es que fue él el encargado de abrir el pasado miércoles una nueva reunión de la élite política y corporativa mundial en Davos con una extensa presentación de su nuevo libro, dedicado –al igual que el foro de 2016– a lo que se ha denominado como la cuarta revolución industrial.

Crisis del petróleo, tensiones entre países, movimientos en los mercados... La actualidad ha sido siempre protagonista en el Foro Económico Mundial aunque Schwab prefiere centrar la reflexión en otros aspectos. Según relataba al Financial Times en una entrevista hace unos años, para él la década de los 70 fue la época en que el encuentro sirvió para concienciar al mundo de los negocios sobre la importancia de los aspectos sociales y ambientales, los ochenta sirvieron para que el encuentro ayudara a poner el foco en los países en desarrollo y en los noventa la cita de Davos se esforzó por que la globalización tuviera un carácter más humano.

En la actualidad, factores como la digitalización y, en general, la transformación del mundo gracias a las nuevas tecnologías se han convertido también en protagonistas del Foro Económico Mundial. Schwab y el resto de organizadores ha invitado este año a los asistentes a reflexionar sobre los enormes desajustes económicos que pueden provocar estos factores que generan una gran cantidad de intercambios cada día en el mundo y que han dado lugar a nuevos modelos de negocio.

Son cinco más las ediciones que le faltan a Klaus Schwab para cumplir su sueño de cerrar medio siglo al frente de la cita que él mismo puso en pie. Llegue o no a esa cifra, son muchos los que hacen hincapién en la importancia de su figura para el Foro y en si existirá un sustituto a la altura de este economista que algunos han denominado como todo un líder de talla global.