La reforma eléctrica rebajó las ventas previstas

Abengoa culpa al Gobierno de perder 1.500 millones

Empleados de Abengoa en una línea de transmisión eléctrica.
Empleados de Abengoa en una línea de transmisión eléctrica.

Abengoa calcula, y así lo ha comunicado a sus bancos y a KPMG, que la reforma eléctrica aprobada por el Gobierno redujo los ingresos de sus plantas termosolares en España un 33%. Estima que el valor de sus activos se ha reducido en 1.500 millones de euros. El Ejecutivo descarta que los cambios normativos hayan detonado los problemas del grupo.

Abengoa mantiene la esperanza de recuperar por la vía judicial una parte de los ingresos que la empresa calcula que ha perdido debido a la reforma eléctrica ejecutada por el Ejecutivo. El grupo de ingeniería estima que el valor de sus activos termosolares en España se devaluó en unos 1.500 millones de euros debido a los cambios regulatorios puestos en marcha por el ministro de Industria, José Manuel Soria, y su secretario de Estado de Energía, Alberto Nadal.

La vuelta de tuerca a la normativa energética arrancó en julio de 2013 y atacó a la remuneración de las energías renovables, incluidas también las plantas termosolares, área en la que Abengoa es líder, con 681 megavatios a través de 15 plantas en las instalaciones de Sanlúcar La Mayor y Écija (Sevilla), Ciudad Real, Logrosán (Cáceres) y El Carpio (Córdoba).

En el verano de 2013, el Gobierno decidió rebajar la rentabilidad de varias plantas de energías renovables al 7,5% anual con carácter retroactivo. Abengoa estima la caída de los ingresos procedentes de esta área en España en un 33%, con un impacto en cuanto al beneficio bruto total de explotación (ebitda) de unos 100 millones de euros por ejercicio. Respecto a las cuentas de 2014, hubiera supuesto un total del 7% de la facturación.

Además, todos los activos termosolares son ya propiedad de Atlántica Yield (Abengoa Yield hasta hace unos días). La mayor parte los controla de forma individual y otras, en conjunto con las firmas japonesa Itochu y JGC Corporation. El traspaso de los activos a la filial, tanto en el momento de su salida a Bolsa como después, se hizo con una devaluación de unos 1.500 millones de euros que en última instancia han dañado también la cuenta de resultados de Abengoa.

Una parte de esos activos fueron vendidos a Yield antes de su debut en Wall Street en junio de 2014 y otros, posteriormente. La última venta de dos plantas termosolares en Cáceres se realizó el 27 de julio de 2015, y Abengoa ingresó por ellas un total de 277 millones.

Desde el Ministerio de Industria, sin embargo, niegan que la reforma haya tenido un impacto significativo en las cuentas del grupo que preside José Domínguez Abascal. El ministro de Economía, Luis de Guindos, llegó a señalar que solo el 12% de los ingresos de Abengoa procedían de España, por lo que el impacto de la nueva regulación fue ínfimo. Las cuentas entre enero y septiembre de la compañía revelan que el 86% de sus ventas se lograron en el extranjero.

Desinversiones

Abengoa espera obtener antes de marzo liquidez por entre 100 y 150 millones de euros con la venta de suelo comprado para la puesta en marcha de plantas, con la enajenación parcial de una central solar en Abu Dabi y con la venta de su sede histórica en Sevilla, en la avenida de Buhaira. Ya ha hecho caja, además, con las oficinas que disponía en Madrid, en la calle Martínez Campos. También ha puesto a la venta, para lograr hasta 1.500 millones de euros, plantas de cogeneración en Brasil y México y otros activos en Ghana, Argelia, Perú, Uruguay y Estados Unidos.

La banca diseña convertibles para evitar las quitas

El plan de viabilidad que Abengoa presentará incluirá una triple propuesta a los acreedores de la deuda corporativa: realizar amortizaciones, capitalizaciones y quitas. Se conocerá oficialmente el próximo 25 de enero y el grupo expondrá su deseo de reducir su deuda corporativa desde los actuales 8.900 millones a un rango de entre 3.000 y 4.000 millones. Abengoa aboga por una rebaja del nominal de una parte de los créditos de entre el 60% y el 80%.

La banca, en cambio, coordinada por KPMG, quiere que no haya ningún tipo de quita, al menos de entrada. Y es que una porción de la deuda se transformará en créditos convertibles en capital por el 100% de su nominal. El propósito de una parte de los bancos agrupados en el G7 –Santander, CaixaBank, Bankia, Popular, Sabadell, Popular, HSBC y Crédit Agricole– es hacer caja, después con esa deuda capitalizable. El truco está en que el valor de mercado de esos instrumentos será muy inferior al nominal. “El descuento oscilará entre el 60% y el 70%”, explican fuentes financieras. Será entonces cuando las entidades asuman la quita. Otra parte de la deuda sufrirá una metamorfosis en acciones de Abengoa a través de una ampliación que será muy dilutiva para los actuales accionistas de la compañía, como refleja la cotización. Abengoa cerró ayer en mínimos históricos con una capitalización de 167 millones de euros, después de que sus títulos B se dejaran un 1,7%, hasta 0,354 euros. Los A apenas se movieron, al cerrar en 0,354 euros, frente a los 0,36 del miércoles.

Los bonistas, que controlan unos 3.800 millones de euros de la deuda corporativa, también entrarán en el capital de Abengoa. Dueños de un 40% de este importe están unidos en torno a Houlihan Lokey.