Efectos de la caída de la cotización en Bolsa, bonos y divisas

Efectos de la caída de la cotización en Bolsa, bonos y divisas

Día a día el barril de Brent ha registrado un nuevo mínimo. Si el 6 de enero caía a su nivel más bajo desde 2004, el viernes perforó los 29 dólares. En lo que va de año el crudo se deja del22%, desplome que se amplía al 75% si se compara con los precios a los que cotizaba en junio de 2014. Y los descensos parece que están lejos de frenarse.De hecho, algunas firmas como Goldman Sachs no descartan que toque los 20 dólares.

Las consecuencias del oro negro sobre el resto de activos no pasan desapercibidas. Como si de un efecto dominó se tratara, la caída del petróleo arrastra todo lo encuentra a su paso ya sea Bolsa, renta fija o incluso divisas.

Bolsa: EE UU lastra al resto de parqués

Un comienzo de año para olvidar. En las dos primeras semanas de 2016, el comportamiento de la renta variable mundial ha sido peor que el registrado en el conjunto de 2015. Por ejemplo, el Ibex retrocede un 10% y es superado por el Dax alemán que cae un 11%. En esta penitencia le acompañan el resto de los índices europeos y estadounidenses. El Dow Jones y el S&P 500 se dejan más de un 8% después de haber cerrado el año pasado en negativo, por primera vez desde 2008.

Las razones de estos decensos hay que buscarlas en dos acontecimientos.El primero de ellos es el que hace referencia a China y las dudas que persisten sobre la debilidad de su economía. Y el segundo, es el que tiene que ver con el hundimiento del precio del petróleo.

Diego Jiménez- Albarracín, responsable de renta variable del centro de inversiones de Deutsche Bank, señala que los actuales niveles del petróleo justifican los descensos en las Bolsas estadounidense y británica.Es decir, aquellas en las que tiene mayor peso el sector del energético y cuyas pérdidas lastran la buena evolución de las compañías cíclicas, sanitarias y tecnológicas. Sin embargo, los parqués del resto de Europa deberían verse beneficiados, pues se trata de países meramente importadores. “Pero la dependencia que el mercado tiene de lo que suceda en EE UU hace muy complicado luchar contracorriente”, afirma.

Juan Gómez Bada, director de Avantage Capital, y Adrián Pernas, de DCM Asesores, se muestran unánimes a la hora de señalar que la caída del crudo y de otras materias primas han penalizado a la renta variable “debido a la expectativa de menor crecimiento global”. Estas dudas han terminado pesando sobre la Bolsa española, sumida a día de hoy en plena resaca poselectoral y con la vista puesta en la formación de un hipotético Gobierno de consenso.

El caso de España es bastante peculiar porque, como indica Ignacio Méndez, director de Análisis de Mirabaud Securities, aunque el impacto directo del petróleo se limita a algunas compañías como Repsol o Técnicas Reunidas, el indirecto es mucho mayor. “El escenario de un dólar cada día más débil y materias primas a la baja es muy malo para la economía latinoamericana, especialmente para Brasil, que fue una de las principales causas del mal comportamiento de la Bolsa española en 2015”, apunta.

Con la vista puesta en los próximos meses, desde Deutsche Bank España consideran que la volatilidad continuará acompañando al mercado. “Las jornadas de fuertes subidas y bajadas serán una constante a la espera de la normalización de la oferta”, aseguran. A esto hay que sumar el hecho de que conforme se vaya acercando junio (mes en el que se reúne la OPEP), se incrementará el clamor para que los estados miembros acuerden una reducción de la producción mundial.

Bonos: sube la probabilidad de impago

En el mercado de renta fija hay que diferenciar el comportamiento que registra la deuda pública y la corporativa. En el primer caso, la caída del oro negro reduce las perspectivas de inflación, lo que presiona a la baja la rentabilidad de los bonos gubernamentales que en el caso de los países desarrollados cuentan además con el favor de las políticas monetarias de los bancos centrales.

Mientras, los países dependientes del crudo, como Arabia Saudí, se han visto obligados a recurrir al mercado de capitales para captar dinero y obtener financiación en un momento en que el desplome del crudo está pasando factura a su balance. Desde verano, el país del Golfo Pérsico emite deuda nacional, pero será a partir de los próximos meses cuando su incursión en el mercado internacional adquiera protagonismo. Una decisión, esta última, calificada como histórica.

Más complicada se antoja la situación en el ámbito corporativo. Adrían Poyo, de XTB, afirma que el riesgo de impago de petroleas y mineras se ha disparado hasta el punto de que la prima que exigen los inversores por comprar sus bonos “es la más alta en 19 años”. El experto no descarta que en momentos de pánico “pueda haber problemas de liquidez en estos activos”. El aumento de la probabilidad de impago ha llevado a la agencia S&P considerar que “el 50% de los bonos basura de compañías energéticas en EE UU están en riesgo de default”, reitera Poyo.

Bada amplía la probabilidad de impago a los países muy endeudados que ven cómo esta se dispara conforme sube el dólar mientras sus ingresos disminuyen.

Divisas: más presión para las divisas emergentes

La influencia de la caída del crudo se refleja con mayor dificultad en el mercado de divisas debido al papel protagonista que juegan los bancos centrales, algo en lo que coinciden tanto Enrique Díaz-Álvarez, director de riesgos de Ebury, como Jiménez-Albarracín.

El dólar y el euro cotizan a expensas de lo que decidan la Reserva Federal y el BCE, mientras que el yuan continúa intervenido por el Banco Popular de China. De hecho, en la primera semana del año el regulador del gigante asiático volvió a devaluar su moneda con el objetivo de ganar competitividad y aumentar las exportaciones.

Los países dependientes del crudo asisten a una caída de sus ingresos. Esto unido al hecho de que las materias primas cotizan en dólares –la fortaleza del billete verde se traduce en menores compras a los emergentes, según Pernas– ha incrementado la presión sobre sus divisas. Por ejemplo, en lo que va de 2016 el rublo cede un 6,6% –se sitúa en zona de mínimos históricos– y el real brasileño, un 2,3%. Las caídas de este arranque de año se suman a las depreciaciones de 2015 cuando se dejaron un 20% y un 33%, respectivamente.

España ahorra 12.500 millones al año

La fuerte dependencia energética de España (apenas produce el 0,2% del crudo que consume) la convierte en una de las economías más beneficiadas por el abaratamiento del petróleo. En 2015, el ahorro que ha obtenido por el desplome del barril de Brent ha sido de 12.500 millones de euros. Una cifra que no es baladí, ya que es superior incluso al ahorro que obtendrán familias y empresas con la rebaja fiscal aplicada el pasado ejercicio y este.

¿Cómo se obtiene esta cifra? España consume 1,3 millones de barriles al día (475 millones en un año) y el barril de Brent, de referencia en Europa, ha pasado de cotizar a una media de 74,5 euros en 2014 a otra de 48,3 euros en 2015. El cálculo se realiza en euros para evitar la distorsión que produce el cambio entre el euro y el dólar (el primero se ha depreciado respecto al segundo un 17% en 2015), ya que el crudo cotiza en la segunda divisa. Si no existiera esa distorsión y el euro y el dólar tuvieran el mismo valor, el ahorro para España habría sido incluso mayor, en torno a 22.000 millones de euros.

Los principales beneficios de un petróleo barato se traducen en una rebaja en la factura energética de los hogares y especialmente en el coste de los carburantes. Especialmente apreciable ha sido la rebaja del gasóleo, el más consumido, que inició el año bajando del euro por litro, un nivel que no se alcanzaba desde finales de 2009. En el caso de la gasolina, el precio ha descendido a niveles de principios de 2015. El desplome del crudo beneficia a las empresas en la medida que es uno de los costes más importantes que tienen en su cuenta de resultados, especialmente aquellas que son más intensivas en su consumo (metalurgia, siderurgia, química o cemento).