Merma el poder de la Sala de Regulación, que controla la vicepresidenta

Marín resuelve la crisis de la CNMC reforzando la Sala de Competencia

El presidente del organismo da un golpe de mano contra los próximos a Alberto Nadal

Refuerza también la Asesoría Jurídica frente al director de Energía

María Fernández, vicepresidenta de la CNMC y José María Marín, presidente, en su toma de posesión
María Fernández, vicepresidenta de la CNMC y José María Marín, presidente, en su toma de posesión

José María Marín ha dado un golpe de mano en el organismo que preside, la CNMC, cuyo conflicto interno entre salas y direcciones era vox populi desde hace meses. El cisma se recrudeció a principios de diciembre cuando el director de Promoción de la Competencia, Antonio Maudes, decidió publicar dos contrainforme críticos sobre las órdenes de peajes de la electricidad y del gas paralelos a los dictámenes oficiales aprobados previamente por la Sala de Regulación.

Una maniobra sin precedentes, tras la cual, muchos atisbaron la mano del propio presidente por ser Maudes “uno de sus arietes”. De hecho, los cambios que Marín acaba de aprobar suponen el reforzamiento de la Sala de Competencia (que él mismo preside, además del pleno del organismo), frente a la de Regulación, que encabeza la vicepresidenta, María Fernández. Esta, junto al director de Energía, Fernando Hernández (ambos próximos a los hermanos Nadal: Álvaro, secretario de Estado de Energía y Álvaro, jefe de la Oficina Económica de Moncloa), han protagonizado un conflicto del que han resultado derrotados por el “sector presidencial”, indican fuentes próximas a la Comisión.

Así, una de las medidas aprobadas por Marín, a las que ha tenido acceso CincoDías, es que los informes sobre proyectos normativos (los denominados ISPN), ya sean sobre cuestiones de compentencia o sectoriales, serán instruidos a partir de ahora por la dirección de Promoción de la Competencia, tras oir a las direcciones de Regulación (las de Energía, Telecos y Transporte). Justo lo contrario de lo que ocurría hasta ahora, en que las instrucciones de los ISPNsectoriales correspondían a estas direcciones que, a partir de ahora, verán muy mermadas sus funciones. De hecho, uno de los argumentos de Maudes al publicar los contrainformes sobre peajes, es que su departamento no había sido consultado por la Dirección de Energía, tal como establece el estatuto de la CNMC.

Los informes sobre normas serán aprobados por el pleno del organismo y no por la Sala de Regulación  

Ante las dudas de interpretación de este precepto (hay quien considera que en los dictámenes de normas sectoriales no debe participar Competencia), Marín ha tirado por la calle de en medio al romper el coto de poder de la sala regulatoria y otorgar a Maudes el control de la elaboración de los informes, que llevarán su firma a partir de ahora.

A esta medida, se suma una segunda no menos importante:todos estos informes deben ser aprobados a partir de ahora por el pleno del organismo en el que participan los 10 consejeros, quienes, a su vez, se reparten entre los consejos de cada sala: cinco en cada uno. Y es que se daba la circunstancia de que ninguno de los informes sobre energía o telecos, por ejemplo, pasaban por Marín, ya que los aprobaba una sala en la que él no participa.

Con todo, estas no son las únicas pérdidas de poder del equipo de Nadal en la CNMC. Así, a partir de ahora, las consultas de particulares, que contestaba directamente el director de Energía y, por tanto, sin recabar el correspondiente informe de la Asesoría Jurídica, deberán pasar por la Sala Regulatoria. Esta asesoría, que dirige Joaquín Hortalá, quien también ha desempeñado su papel en el conflicto, sale reforzada frente a Fernando Hernández.

Un macroorganismo de difícil gestión

El organismo que el Gobierno de Mariano Rajoy levantó sobre las cenizas de los antiguos reguladores de energía (CNE) y telecos (CMT), principalmente, y la autoridad de la Competencia (CNC), se diseñó con una estructura de difícil gestiónr. O, quizás lo que resulta inmanejable, según los expertos, es la mezcla de funciones y el abultado consejo de administración: 10 miembros con un mandato de seis años.

Para salvar estas dificultades, la ley de creación de la CNMC, dividió el órgano en dos salas, una de Competencia y otra de Regulación, con sendos consejos integrados, a su vez, por cinco de aquellos consejeros, respectivamente. Estos, además, deben rotar cada año entre ambas salas.

Como la de Competencia la encabeza el presidente del organismo, José María Marín, y la de Regulación (con las funciones de la antigua CNE o CMT) la vicepresidenta, María Fernández, esta sala se había convertido en un coto de su equipo y el del director de Energía, Fernando Hernández, exasesor del secretario de Estado de Energía, Alberto Nadal. Un esquema que ha dejado al presidente al margen de la aprobación de informes sobre proyectos de normas importantes, que se han resuelto en una sala en la que no participaba. Además, los regulatorios también han vetado la participación del Departamento de Promoción de la Competencia en la elaboración de los informes, lo que desencadenó un pulso por parte de su director, Antonio Maudes, que Marín ha resuelto reforzando a este y debilitando la posición de aquellos.

Maudes publicó en diciembre dos duros contrainformes sobre los peajes energéticos en protesta por la negativa reiterada del director de Energía de invitarle a participar en la elaboración de los dictámenes.

El desenlace del conflicto

El pasado 3 de diciembre, la Sala de Regulación de la CNMC aprobó los informes sobre las propuestas de peajes de la luz y el gas remitidas por Industria en noviembre. Solo cuatro días después, Antonio Maudes, director de Promoción de la Competencia publicó en la intranet del organismo dos informes muy críticos sobre esas órdenes ministeriales, que entraron en vigor el día 1. En su opinión, estas contienen una serie de ilegalidades, tanto formales como de contenido. Así, señala que algunas de las propuestas, como la bajada del euskopeaje, son contrarias a la normativa española y comunitaria.

Esta provocación puso blanco sobre negro en el cisma de la CNMC, que los medios vienen aireando desde hace meses. Maudes, un hombre próximo al presidente, José María Marían, impugnaba así los informes instruidos por el director de Energía, Fernando Hernández y aprobados por la Sala de Regulación que preside María Fernández. Un “conflicto competencial”, pues, según el estatuto de la CNMC, los informes de proyectos normativos (ISPN) deben elaborarse en coordinación con Competencia.

El enfrentamiento entre consejeros y directores del organismo y el del propio presidente con la vicepresidenta, se ha saldado con la victoria del área de Competencia tras el golpe de mano de Marín. Este ha recabado el apoyo del PSOE para apoyo para resolver sus problemas internos (le gustaría que los socialistas participaran en el consejo)y ante un hipotético cambio de Gobierno.