El banco central realiza la mayor inyección de liquidez desde septiembre

China propaga el temor en los mercados: las claves

Peatones caminan junto a pantallas que muestran información bursátil en Hong Kong (China).
Peatones caminan junto a pantallas que muestran información bursátil en Hong Kong (China). EFE

China fue el origen de más de un quebradero de cabeza para los inversores el pasado año y el haber pasado página en el calendario y estrenar 2016 no ha sido suficiente para que esta incertidumbre desaparezca de un plumazo. Ya lo advertían todos los informes de perspectivas de las casas de análisis para 2016 y, ayer, primera jornada hábil del ejercicio, se confirmó. Un mal dato del PMI manufacturero de diciembre en China fue la causa de las fuertes caídas registradas en la Bolsa china y, por consiguiente, en Europa.

Las bolsas chinas se estabilizaron hoy, si bien este resultado ha tenido más que ver con las inyecciones de capital por parte del Banco Popular de China (el banco central) que con un aconjura dle peligro. Shangai se dejó el 0,26% y el Shenzhen otro 1,36%, tras sus fuertes caídas de ayer, interrumpidas por un nuevo mecanismo que impidió que se agravaran. El CSI 300 recuperó un 0,3%.

El Banco Popular de China (el banco central) anunció hoy una inyección de capital de 130.000 millones de yuanes (20.000 millones de dólares) en el sistema financiero nacional, la mayor realizada desde septiembre, con el objetivo de reducir la falta de liquidez en la segunda economía mundial. El yuanreacciona perdiendo pie frente al euro y se deja ya un 11,5% de su valor en las últimas cuatro sesiones.

Nuevas normas

Ayer se estrenaron las nuevas reglas de la Comisión Reguladora del Mercado de Valores de China (CRMV) que aumentan las restricciones diarias que ya de por sí existían en los mercados chinos. El objetivo de esta medida es evitar desplomes en las Bolsas de Shanghái y Shenzhen, como los del verano pasado. Según las nuevas normas, las bolsas de Shanghái y Shenzhen pueden congelar automáticamente durante 30 minutos la cotización de un valor determinado si llega a ganar o a perder un 5% dentro del mismo día. Si, después de esa pausa, la variación llega a ser de un 7%, tanto en sentido negativo como en positivo, se suspenden las transacciones de ese valor ya para lo que quede del día, un paso que hasta ahora se había dado sólo si la variación diaria llegaba a ser de un 10%. Esta norma ya se puso en práctica ayer. La sesión en la Bolsa de Shanghai se cerró antes de tiempo al caer más del 7%.

De esta manera se trata de evitar los finales de jornada volátiles, relativamente habituales, ya que, de hecho, en China con gran frecuencia en la última hora de cotización del día es cuando se decide el resultado que finalmente marcará el parqué, en ocasiones con fuertes cambios en esos minutos.

Ventas masivas

La Bolsa de China se enfrenta a un nuevo reto el próximo 8 de enero, fecha en la que termina una de las  medidas que tomó el Gobierno chino durante el pasado verano para evitar las ventas masivas. Esta prohibición se fijo para intentar evitar que los grandes accionistas con más de un 5% de una compañía y los directivos y altos ejecutivos de las empresas del país se deshicieran de sus acciones.

Según informa Bloomberg, gracias a esta medida se han tenido bloqueados 185.000 millones de dólares en acciones durante estos seis meses. Desde la agencia Bloomberg se informa, además que varios analistas consideran que el Gobienro podría volver a plantear nuevas políticas para mitigar o compensar esa presión, tales como limitar el tamaño y el ritmo de ventas de acciones o, incluso extender la prohibición durante varios meses más.

Modelo ecomómico

El ambicioso cambio de modelo económico emprendido por China para depender menos de las exportaciones y más del consumo interno y los servicios se ha topado de bruces con la desaceleración del país, que afecta al resto de las economías, sobre todo las emergentes. “El reto es complicado pero, de lograrse, aportaría gran estabilidad a esta economía y, en conjunto, a la economía mundial”, señalan en Link Securities. El Gobierno chino ha anunciado que flexibilizará aún más su política monetaria y fiscal, con el objetivo de alcanzar niveles de crecimiento más elevados en los próximos años y de impulsar al resentido sector inmobiliario. “El hecho de que introduzcan mayores estímulos monetarios eleva el temor a la creación de burbujas de activos, si se tiene en cuenta que en 2015 ha rebajado en cinco ocasiones el tipo de referencia, del 5,6% al 4,35”, explica Bankinter en un reciente informe.

Yuan

“El yuan sigue liderando los descensos en las divisas emergentes, reflejo de la debilidad económica”, sostiene José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi en España. La divisa china, que hace un mes logró entrar en la selecta cesta de divisas de reserva del FMI, se ha depreciado en su valor respecto al dólar estadounidense al nivel más bajo desde mayo de 2011. El Banco Central Chino ha dejado que el valor de su moneda descendiera de forma progresiva, al fijar cada día un tipo de cambio de referencia más bajo que el anterior, y uno de sus objetivos es desvincular progresivamente al yuan de la divisa estadounidense, más aún con la reciente decisión de la Reserva Federal de EE UU de elevar los tipos de interés.

Materias primas

El comportamiento del precio de las materias primas afecta de lleno a China, primer demandante de commodities del mundo. “Es evidente que la sobrecapacidad de producción que afecta a la mayoría de estos productos no va a desaparecer de un día para el otro. Para ello será necesario que aumente la demanda, algo que a corto vemos complicado, y que se cierre capacidad, lo que ya está comenzando a hacerse, y así hasta que se alcance el equilibrio entre oferta y demanda”, aseguran en Link Securities. Así, el precio de las materias primas, y sobre todo del petróleo, seguirá siendo un referente para los mercados mundiales en 2016. El barril de Brent subió ayer hasta rondar los 38 dólares por las tensiones entre Arabia Saudí e Irán, que puede afectar al suministro desde Oriente Medio, que produce en torno al 30% del crudo mundial.

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