Editorial

La importancia de sanear el balance

El paisaje que se refleja en el espejo de la Bolsa de las compañías constructoras revela que es más importante el saneamiento del balance de las compañías que la composición de su negocio. De hecho, no es ya la intensidad en la actividad constructora la que determina que una cotizada marche bien en Bolsa o lo haga mal. Con una proporción destinada a la construcción muy similar entre las distintas empresas que cotizan en España, los diferenciales de capitalización y del desempeño en el año son tan abultados que deben tener la justificación en cuestiones diferentes.

La ordenación del balance, con una reducción selectiva del endeudamiento excesivo acumulado hasta 2008, y el mantenimiento del apalancamiento solo para proyectos con gran generación de caja y alto valor patrimonial, son los dos elementos que más han valorado los inversores en los últimos años. Por contra, la resistencia a reducir la deuda o el empeño en mantener negocios cuya recuperación está solo en las proyecciones de cada corporación, ha castigado las cotizaciones. Los gestores de Ferrovial, que optaron por una reacción rápida y mantuvieron los negocios en zonas de altísima madurez económica y seguridad jurídica, son un buen ejemplo a seguir. Les avala el hecho de que la empresa capitalice tanto como todas las demás juntas.