Tribuna

Europa no puede ignorar a las empresas medianas

La UE no está en un buen momento”. Esas fueron las palabras que pronunció a principios de septiembre el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, en su primer discurso sobre el Estado de la Unión Europea. Si bien su discurso ante los miembros del Parlamento Europeo se basaba en gran medida en la crisis de refugiados, sus palabras también apuntaron a un malestar más amplio en la región.

Como prueba, basta con mirar al desempleo, que se mantiene en un constante 10% para el conjunto de Europa. Eso equivale a aproximadamente uno de cada cuatro españoles, y más del 25% de los griegos. Eurostat estima que más de 23 millones de hombres y mujeres en toda la región estaban desempleados el pasado verano. Jean-Claude Juncker, tiene razón: Europa no está en un buen momento.

Sin embargo, cuando se habla de la economía europea hay un tema para ser optimista: las empresas de tamaño mediano (MME, según sus siglas en inglés).

Facturando entre 50 y 500 millones de dólares, las empresas medianas europeas son jugadores vitales en la economía de la región y en su recuperación. De acuerdo con un reciente informe de HSBC, representan casi uno de cada siete puestos de trabajo en los 28 estados miembros de la Unión Europea. Esto equivale a más de 24 millones de puestos de trabajo, más o menos la mitad de la población de España. Estos puestos de trabajo se encuentran principalmente en los sectores de fabricación, servicios de oficina y venta mayorista y minorista.

Ian Stuart. HSBC Commercial Bank Europe

Las empresas a semejanza de las alemanas Mittelstand y el resto de compañías europeas medianas estables y con éxito suponen indirectamente otros 73 millones de puestos de trabajo gracias a su participación en cadenas de suministro –compra de productos y servicios de otras compañías grandes y pequeñas– y gracias a sus empleados, quienes gastan sus ingresos en la economía europea.

Como líderes empresariales y políticos, debemos reconocer la importante contribución que las empresas medianas están haciendo al mantenimiento del nivel de vida europeo a través de la creación de empleo. Consideremos que en Alemania, cuna del sector del mercado medio próspero, el desempleo es de apenas el 4,7%, el más bajo de cualquier país europeo. De hecho, muchos historiadores y economistas han atribuido la transformación económica de Alemania y el crecimiento en los últimos 50 años a sus prósperos Mittelstands. Si esto pudiera ser replicado en toda Europa, imaginad cuáles podrían ser los resultados para la economía de la región, su recuperación y el desempleo.

Es importante destacar que muchas de estas empresas medianas, en manos privadas, familiares, han tenido una buena trayectoria durante la crisis financiera. Eran lo suficientemente pequeñas para ser flexibles, ágiles y adaptarse a las condiciones más severas impuestas por la crisis global. Pero también eran lo suficientemente grandes para tener economías de escala, experiencia y los recursos para sobrevivir e incluso crecer a pesar de los tiempos difíciles.

Si queremos que la frágil recuperación de Europa se sostenga y gane fuerza, con una base más sólida, hay que reconocer el valor de las empresas medianas para la economía regional y prestarlas apoyo.

A través de conversaciones con nuestros clientes, sabemos que se necesita más conocimiento entre las empresas medianas acerca de los diferentes tipos de financiación que pueden utilizar para apoyar sus negocios, para ayudar a manejar el flujo de caja y, de ese modo, darles el espacio que necesitan para respirar y así poder crecer y ampliar los márgenes.

Las líneas de crédito renovables, por ejemplo, pueden ser especialmente útiles para que las empresas de este tipo apoyen el crecimiento y la demanda de capital de trabajo. Una línea de crédito renovable es una línea de crédito de un prestamista por una cantidad fija durante un periodo determinado de tiempo, por ejemplo siete millones de euros en tres años. Una compañía puede disponer de este crédito, devolverlo y volver a disponer de nuevo de una cantidad durante el periodo de duración de la línea de crédito.

Una empresa puede que no necesite utilizar esta línea de crédito un mes, pero puede necesitar 150.000 euros al siguiente debido a las exigencias de un nuevo contrato. A diferencia de un préstamo tradicional, este producto ofrece a las empresas una mayor flexibilidad para adaptarse a sus necesidades actuales y el interés solo se paga sobre el importe dispuesto.

La financiación de la cadena de suministro es otra herramienta muy útil para las empresas medianas, ya que reduce los costes de financiación y mejora su eficiencia, por lo general a través de crédito a corto plazo. Esto optimiza el capital de trabajo tanto para la empresa mediana como para las empresas con las que trata en su cadena de suministro.

Los clientes también comentan que la atracción de talento –y mantenerlo– es particularmente difícil. Muchas de estas empresas ralentizaron la contratación durante la crisis y ahora tienen equipos más reducidos con los que poder nutrir el siguiente nivel de dirección en comparación con lo que históricamente ha sido el caso.

Paradójicamente, a pesar de que hay más personas jóvenes en el mercado de trabajo, muchos de los cuales están en paro, algunos de los talentos más brillantes ahora se sienten atraídos por la percepción de las empresas más candentes, como las de nuevas tecnologías, en lugar de por las industrias más establecidas, como los fabricantes de cremalleras, vaqueros y otros artículos cotidianos.

En última instancia, si Europa lo que necesita es trabajo, junto con crecimiento, vamos a dirigir la inversión y el apoyo hacia nuestras empresas de tamaño mediano – al fin y al cabo, actualmente representan casi uno de cada siete puestos de trabajo. Hay una gran oportunidad para una mayor creación de empleo si estas empresas medianas reciben el reconocimiento que merecen. Quizá entonces, Europa no se encontrará en un momento tan malo.