Editorial

Una campaña de Navidad que promete

La campaña comercial de Navidad se está desarrollando con fortaleza y buenas perspectivas, algo que ya anticipó el aumento de las ventas de la lotería del Gordo y que se alinea con la mejora de la situación económica en España. Tanto el comercio minorista, que experimentó un auge de ventas del 3% entre enero y octubre, como las grandes superficies encaran estas fechas con optimismo. La patronal de estas últimas espera consolidar gracias a la campaña un crecimiento del 2,5% en el total del año. Prueba de ello, y es una prueba sólida, es la decisión de contratar 18.000 empleados preparados para hacer frente al aluvión de clientes que se acercarán a los centros comerciales en busca de regalos. Las buenas perspectivas no se circunscriben a Madrid, sino que se extienden a las principales capitales españolas: Barcelona, Valencia, Murcia, Málaga o Zaragoza.

Una batería de datos confirman estos buenos augurios del sector. Por un lado, los índices de confianza del consumidor sobrepasan hoy en nueve puntos a los del año pasado. A ello hay que sumar el regreso con fuerza de las facilidades de financiación, con ejemplos como el de El Corte Inglés, que ha puesto en estas fechas a disposición de sus clientes con tarjeta un total de 1.000 millones de euros para realizar compras con posibilidad de aplazar el pago. La patronal del comercio calcula, por su parte, que cada español se gastará unos 700 euros en la campaña, una cifra que sitúa a España como quinto país europeo con mayor presupuesto para las fiestas y que supone un aumento del 10% respecto a las Navidades de 2014. Uno de los segmentos que experimentarán un repunte más significativo es el del comercio online, que prevé un aumento de ventas de en torno al 10%. Datos como el que ofrece Amazon, que desvela el fuerte crecimiento de los pedidos realizados desde pueblos con menos de 100 habitantes, dibujan de forma elocuente un perfil de recuperación económica que va más allá de los grandes nucleos urbanos y llega ya de forma capilarizada hasta las pequeñas localidades.

Tal y como anticipan las previsiones y estos primeros días de compras, la campaña de Navidad constituye una muestra sobre el terreno de la buena marcha de la recuperación económica de España. El consumo, uno de los indicadores que se desplomó y se mantuvo de forma persistente bajo mínimos durante los duros años de la crisis, ha pasado a ser uno de los motores que tiran del crecimiento. Ello muestra la progresiva recuperación de la confianza de unos hogares a los que la recesión obligó a replegarse y a concentrar sus recursos en el ahorro como fórmula para afrontar un futuro incierto. Pese a ello, el motor de la reactivación económica en España es todavía frágil y, por tanto, susceptible de pararse o perder velocidad. Su consolidación es, sin duda, la gran tarea de la nueva legislatura.