Editorial

Señales de vida en el sector de las telecos

El fin de la crisis ha llegado también a la actividad de las telecomunicaciones. En el segundo trimestre del año, tal como revela el informe de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, los ingresos registrados por las compañías que operan en el mercado español han registrado el primer incremento interanual desde mediados de 2008. El avance es modesto, pero tras 26 trimestres consecutivos descendiendo, la facturación del sector avanza por la mejora de la economía, que absorbe, además, las persistentes caídas de precios provocadas por las ofertas convergentes.

Las cifras de negocio actuales siguen, no obstante, bastante alejadas de los volúmenes registrados en el punto álgido del ciclo alcista. Ahora los ingresos del trimestre son de 7.548 millones de euros, todavía casi un 30% menos que los 10.640 millones de euros facturados en el tercer trimestre de 2008. Pero los volúmenes de consumo siguen creciendo y hay determinadas actividades, como la venta de contenidos audiovisuales, que registran ya más de un año con avances consecutivos de todos sus trimestres. No está todo el mercado recompuesto. Pero las tendencias han empezado a cambiar, pese a que sigue habiendo franjas del mercado con descensos por el giro en los gustos del público, en buena parte estimulados por la oferta de las compañías, que han practicado unos cuantos años de guerra sin cuartel tanto en variedades de servicios como en precios.

Las comunicaciones fijas siguen registrando descensos de cerca del 4% interanual, mientras que las móviles tienen caídas aún de algo más del 7%, muy concentradas en los servicios tradicionales de telefonía fija, en tanto que los de banda ancha móvil han registrado ya un avance de dos dígitos (10,3%). Pero la mayor fortaleza se condensa en la provisión de servicios audiovisuales, que aunque siguen suponiendo una cantidad de poco más de 1.100 millones de euros, avanzan a tasas del 14% interanual ya consolidadas.

Durante los últimos años, las compañías de telecomunicaciones han ensayado una intensa política de competencia por ensanchar el mercado primero, y por ganar clientes de la competencia después, para combatir la caída de ingresos provocada por la crisis de demanda. Los productos mixtos o convergentes han limpiado el mercado y han generado su propia demanda, aunque haya sido a costa de fagocitar otros servicios del mismo proveedor. Pero ni una cosa ni la otra han llevado a las empresas a situaciones delicadas en sus cuentas de resultados, mientras que han supuesto una mejora notable de las condiciones para el consumidor particular y corporativo, entre otras cosas por los márgenes generosos con los que partían antes de la crisis. A partir de ahora debe ser la ganancia de ventas y clientes el instrumento para mejorar las cuentas. La competencia seguirá velando por unos precios cada vez más razonables.

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