Gasto fantasma al que prestar atención

¿Cuánto me cuesta el “stand by” en casa?

¿Cuánto me cuesta el “stand by” en casa?

Una de las claves del ahorro es realizar un autoanálisis de nuestras pautas de acción e identificar qué es lo que estamos haciendo mal para poder así subsanarlo. Que si tengo seguros que solapan coberturas, que si tengo una cuenta por la que cobran comisiones mientras en otras entidades no, que si tengo un frigorífico poco eficiente y que consume mucho… y así en otras tantas ocasiones.

Que la luz es una de las facturas que más controversia y dolores de cabeza genera entre los consumidores es algo que no vamos a descubrir ahora, y es que según los datos de Facua-Consumidores en Acción, en los últimos diez años, la factura de la luz ha aumentado un 76% para el usuario medio, es decir, un aumento de 400 euros al año más que en 2005.

Lo que quizá no se sabe es que el modo en espera (stand by) de los aparatos electrónicos es uno de los ladrones de energía que más nos perjudica el bolsillo.

Y es que resulta que según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), el stand by supone el 10,7% del consumo de electrodomésticos, lo que supone que de cada 10 euros gastados en el consumo eléctrico de la vivienda, 1 euro corresponde al stand by, es decir, al modo en espera.

Ya en 2005, la Comisión Europea a través de su Libro Verde sobre la eficiencia energética, instaba a que se estableciese un mayor control del modo de espera en todo tipo de aparatos y electrodomésticos ya que suponen un derroche energético constante, lo que repercute en un consumo de electricidad de entre el 5% y el 10%. Hoy, diez años después, parece que sigue sin haber medidas que ayuden a controlar este consumo, cosa que perjudica seriamente también al medio ambiente. Son gastos sigilosos, a los que prácticamente no prestamos atención y que a priori no tenemos en cuenta, pero que acaban sumando en la factura y restando en nuestros bolsillos.

¿Quizá un cambio de comercializadora?

La primera medida de ahorro para huir del gasto fantasma del stand by es lógicamente apagar correctamente todos los aparatos, de modo que no se queden luces en rojo encendidas esperando a que un mando accione y ponga en marcha de nuevo el aparato. El correcto apagado de los aparatos supondrá el ahorro de ese 10,7% de consumo eléctrico que marca el IDAE y que supone que solo el modo en espera consuma prácticamente lo mismo que la lavadora (11,8%) o el televisor (12,2%).

Otra opción para el ahorro es el de cambiar de compañía eléctrica. La liberalización del mercado energético ha supuesto que sean más las opciones que tiene el usuario para contratar su suministro de luz para el hogar con alguna compañía que le ofrezca un mejor precio. En este sentido, han nacido empresas con el objetivo de “plantar batalla” a las grandes compañías que aglutinan la mayoría de los usuarios que tienen como puntos a favor los precios más ajustados, un servicio de atención al cliente potente y una comunicación directa. En cualquier caso hay que tener en cuenta que según el informe de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), un cambio de comercializador de electricidad ha tardado en materializarse de media 14,3 días en el segundo trimestre de 2015.

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