Tendencias laborales

Emprender tomando cañas

Frente a la estabilidad del contrato indefinido, los ‘milenials’ optan por la temporalidad.

La financiación ha dejado de ser el gran reto: se necesita talento.

Emprender tomando cañas

¿Quién iba a decir al mismísimo Bill Gates que del garaje a la barra del bar hay solo un paso motivado por la misma inquietud: emprender? Este término, que hace menos de una década sonaba a cuasi locura, se ha convertido en algo común.

Sin embargo, sus protagonistas han cambiado la sobriedad del traje de chaqueta y corbata y los cabellos engominados por pantalones vaqueros, pelo metódicamente despeinado y discursos ligeros en los que la palabra "molón" no chirría en los oídos de la audiencia.

Estampa esta que se puso de manifiesto durante el V Congreso de Emprendedores, organizado por la Fundación Iniciador el pasado día 9 de diciembre. Pero todo lo anterior aún va más allá. Y es que el agua y los posavasos de las frías mesas de despacho toman forma ahora de cañas o gin tonics.

Algo que para Agustín Cuenca, presidente de la Fundación Iniciador y director general de ASPgems, "es casi la parte más importante del emprendimiento”, ya que es un “vehículo perfecto para facilitar el contacto entre los emprendedores; además de generar y canalizar toda su energía en un ambiente distendido. Compartir crea valor", concreta.

España está virando al modelo americano tras la pérdida del miedo a emprender

“Un formato cachondo”, en palabras de Felipe Navío, cofundador y codirector general de Jobandtalent, que permite que los proyectos "se cuenten como si estuvieras con los amigos, sin presión, y facilita que los inversores puedan interactuar con los emprendedores de un modo más próximo".

Campos abiertos que para Nicolás Luca de Tena, fundador de Multiasistencia, implican “más interés, más dinero y más oportunidades”. A lo que se añade la desaparición de las fronteras que ha permitido la digitalización: “Desde una mesa y una silla y con una pantalla puedes crear, no solo para tu entorno próximo, sino también para cualquier usuario de cualquier país”, detalló.

Por duro que suene y lejos de falsas creencias, el modelo de tintes americanos al que estamos virando no es algo mal visto entre los artífices del nuevo emprendimiento, y casa con la herencia de una crisis que ha hecho “perder el miedo a emprender y rebelarse contra el síndrome de la silla vacía”, explican Cristina Iguaz y Silvia Muñoz Calle, fundadoras de Imagencoaching.

Quienes añaden además que estamos “en un momento enriquecedor, en el que surgen ideas más sencillas pero no por eso menos importantes”. Además, destacan que para llevarlas a cabo no es necesario tener 20 años.

“Hay un momento mágico, los cuarenta”, explican las coachs, algo que tiene toda su lógica porque “tienes bagaje profesional, estás libre de muchas cargas y sobre todo sabes lo que quieres”.

Mejor temporal que indefinido

Pero no es esto lo único que ha cambiado. En contra de lo que se predica, incluso en el propio discurso político, pelear por un contrato indefinido se ha convertido en algo demodé. En este sentido, Navío explicó que entre los milenials hay una menor estigmatización del concepto temporal.

“Hay mucha gente que lo prefiere por la flexibilidad que permite”, vaticinando incluso que “de aquí a cinco años va a haber un cambio de paradigma”, en el que tener un trabajo fijo perderá importancia.

Apreciación compartida por Luca de Tena que insistió en que “España va a pasar de ser un país de asalariados a ser un país de emprendedores” y que “el trabajo va a ser más cada vez por proyectos de duración determinada”.

En este punto el presidente de la Fundación Iniciador apostilla que “la gente se ha dado cuenta de que la temporalidad es una realidad” y no le duelen prendas al afirmar con cierta satisfacción que “el trabajo fijo ha desaparecido”.

El mito de la financiación

En la definida por Navío como era de la "democratización del emprendimiento", el escalón de la financiación parece haberse superado. "El dinero ha dejado de ser una limitación, ahora nos enfrentamos a un problema, la captación de talento". Algo de lo que se lamenta, ya que el déficit del sistema educativo obliga a traer talento de fuera de España.

Luca de Tena resaltó, además, que “el dinero es una consecuencia de lo que haces”, premisa que ha llevado a los inversores a perder el interés por las startups y financiar proyectos “en fase grow (de crecimiento)”.

Circunstancia que se convierte a su vez en vitaminas para la normalización de fórmulas de financiación alternativas como el crowdlending (créditos para empresas) Entonces, ¿en qué lugar queda la banca tradicional? El fundador de Multiasistencia lo tiene claro, esta línea de negocio será residual. “La banca, en general con la crisis, no va a tener mucha participación ni de las startups ni de las pymes”.

A este respecto, Cuenca destaca que “hoy en día el capital fundamental de una empresa es el talento de la información; la información es gratis, por lo que hace falta muy poco dinero para empezar”.

Métrica, fe y valentía

Todos estos nuevos paradigmas incorporan también en su ADN barreras y retos que superar. Para Navío, una de las claves por las que muchas buenas ideas que se ponen en marcha no resultan tener todo el éxito que se esperaba de ellas es el "no saber escalar las ventas". Ciertamente, todo el mundo está capacitado, pero "vender es una actividad más profesional y va mucho más allá de lo que parece a priori".

Para profesionalizar las ventas “es necesaria la métrica” o lo que es lo mismo imponer la hoja de Excel, con el objetivo de conocer cuántas visitas se han realizado, cuál ha sido el resultado de las mismas o cuantificar el seguimiento en modo, tiempo y forma.

Felipe Navío, de Jobandtalent.
Felipe Navío, de Jobandtalent.

No obstante, los números no lo son todo y "dejar de acompañar al equipo de ventas a las reuniones no es algo positivo, es un error por parte de los directores generales", puntualiza.

El fundador de Multiasistencia añade tres claves que considera deben aprender los nuevos emprendedores: “Validar tu plan con alguien que tenga experiencia, ser conscientes de que casi nada se puede hacer solo y trabajar mucho creyendo en tu proyecto, a pesar de los sinsabores”.

Además de la perseverancia, algo fundamental es que el emprendedor aprenda de sí mismo, explican las fundadoras de Imagencoaching. “Se deben trabajar tanto los miedos (frustración, fracaso, etc.) como la soledad”.

Ahora bien, no todo depende de los emprendedores. El apoyo de la Administración es vital. En este sentido, el director general de Jobandtalent pone el listón más que alto y reclama una apuesta decidida, en la línea de países como Estados Unidos o de algunos del norte de Europa; y considera que para consolidar la cultura emprendedora, el Gobierno, sea el que sea, debería destinar un 10% del PIB a las startups.

No llevamos matrícula

Con esa frase destacaba Manuel Campo Vidal, periodista y presidente de la Escuela de Negocios Next International Bussines Scholl, lo imprescindible de una buena comunicación para lograr el éxito en un emprendimiento.

Lo cierto es que, aunque en España hay virtudes como el talento y la creatividad, existe un déficit en lo que a comunicación toca, lo cual supone una pérdida de oportunidades, se lamenta.

No obstante, en este nuevo paradigma del emprendimiento esta realidad también está cambiando. “Ahora hay un interés creciente. Una conciencia progresiva en la importancia de la comunicación que nos llevará a resolver este déficit”, afirma Campo Vidal.

Algo que en contra de lo que pueda parecer no depende tanto de las políticas públicas, sino de la formación dentro del ámbito de la empresa. “No hace falta hacer un gran plan de estudios, con buenos cursos de comunicación en la empresa se resuelve bien”, sostiene.

Con respecto al futuro, el periodista es contundente: “Vamos hacia una comunicación más densa, con más medios de comunicación, pero más efectiva y de mayor calidad”. Camino que pasa por tener siempre en cuenta tres claves: “No improvisar, escuchar y construir bien el mensaje, buscando lo más cercano y llamativo”, y todo ello “sin arrogancia y con humildad”.

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