Editorial

El gran reto de la banca está en la red

La banca española se halla inmersa en una verdadera transformación tecnológica cuyo fin es prestar servicios eficientes a una sociedad y una economía cada vez más digitalizadas, y hacer frente al mercado intensamente competitivo que ha surgido en torno a los servicios financieros online. La tecnología se ha convertido en la gran apuesta del sector y en el eje de toda una estrategia de negocio que mira al presente, pero sobre todo al futuro. Pese a que los ratios de uso de servicios bancarios digitales en España están todavía por debajo de los de otros países, el sector quiere adelantarse en esta carrera tecnológica y estar preparado para una forma de relación con el cliente que acabará sustituyendo a la tradicional. BBVA ha manifestado su intención de ser “el mejor banco digital” del siglo, una ambiciosa apuesta en la que ha invertido más de 4.600 millones de euros en el último lustro. CaixaBank se ha fijado como gran reto dentro de su plan estratégico ser líder en este modo de hacer banca. Santander se ha colocado en los dos últimos años a la cabeza del sector en volumen de inversiones y ha aumentado estas un 21% en el último ejercicio. En total, la banca española ha dedicado más de 12.500 millones de euros a lo largo de los últimos cinco años para digitalizar sus servicios. Se trata de una inversión ineludible no solo para mantenerse en la carrera por el liderazgo, sino para seguir compitiendo en un mercado cuya transformación es constante y vertiginosa.

Hay dos grandes razones que explican la necesidad de la banca de superar con éxito la asignatura de los servicios digitales. La primera de ellas es el cambio de escenario vivido tras la crisis económica y el proceso de recapitalización y reestructuración del sistema financiero. La banca española, que ha superado ese proceso con éxito, se enfrenta en este momento a un mercado en el que los márgenes del negocio se han estrechado considerablemente. Ello hace necesario multiplicar el volumen de las operaciones y para ello hay que apostar por un medio –el de los servicios digitales– cuyo crecimiento está llamado a ser exponencial. La segunda razón es estructural y tiene que ver con el relevo generacional del perfil del cliente bancario, ya sea persona física o empresa. La irrupción de internet en la vida cotidiana es un fenómeno sin vuelta atrás y en determinados segmentos de edad –el de los denominados nativos digitales– es el único canal verdaderamente eficaz para captar clientes. El 37% de la población española entre 15 y 74 años usa ya banca por internet, una cuota que supone 13 millones de clientes y ha crecido en los últimos años a un promedio de casi un 10% anual. Se trata por tanto de una apuesta de presente y de futuro en la que la gran banca española está dispuesta a apostar todos los recursos que sean necesarios para superar con éxito el reto.

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