La llegada de un rescatador en los cuatro próximos meses todavía es posible pero complicada

La banca ve como escenario más probable el concurso de Abengoa a inicios de 2016

El paso atrás de los hermanos Riberas, dueños del gigante del acero y la automoción Gestamp, obligó ayer a Abengoa a solicitar el preconcurso de acreedores. Se negaron a inyectar 350 millones de capital, que les hubiera entregado el 28% del capital, al tener un acceso superficial a las cuentas del grupo y ante la negativa de los bancos a inyectar los 1.500 millones que les habían requerido. El grupo de ingeniería dispone ahora de cuatro meses para tratar de encontrar un caballero blanco que asuma el pasivo, previsiblemente con una importante quita.

La posibilidad de que fondos de capital riesgo de EEUU den una solución al grupo de ingeniería está encima del tapete. Ya estuvieron cuando se buscaban inversores para la ampliación, pero desaparecieron con la aparición en escena del grupo vasco. No es descartable que se presente un nuevo caballero blanco con intereses industriales. Pero ni el primer escenario ni el segundo –este aún menos– son los más probables.

La clave siempre ha sido la deuda. Abengoa tiene un pasivo de más de 20.000 millones de euros, de los que unos 2.600 son créditos con recurso a la matriz, otros 7.600 son de circulante (incluyendo las líneas de pago a proveedores, que ascendían a unos 5.500 millones a cierre de septiembre) y los restantes 10.000 millones están ligados a proyectos concretos, según fuentes próximas a la compañía. De este importe, los bonos cotizados suman cerca de 4.000 millones. Esta deuda entrará en impago en las próximas semanas o meses, a medida que dejen de pagar el cupón.

El escenario central barajado por fuentes conocedoras de la situación del grupo de ingeniería es que se declare el concurso de acreedores a inicios del próximo año. “Las necesidades de liquidez a corto plazo, de aquí a los próximos cuatro meses –el periodo máximo del preconcurso–, ascienden a unos 600 millones de euros. La banca no va a poner encima del tapete esa cantidad”, señalan fuentes cercanas al proceso. Fitch, que degradó ayer la nota de la deuda de Abengoa tres escalones, de B a CC (extremadamente especulativa), advirtió que el flujo de caja libre de la firma fue negativo en 597 millones de euros en los nueve primeros meses del año y que su posición de liquidez disponible de forma inmediata era de 347 millones.

Una vez producido el concurso será cuando la banca decida la hoja de ruta. Varias fuentes apuntan que los acreedores no quieren, al menos de entrada, ni acciones ni activos. Este momento sería idóneo para los fondos especializados en comprar deuda de empresas en problemas a precios de derribo. Después se procedería a la venta de activos.

El ranking de acreedores de Abengoa está liderado por Santander con unos 1.500 millones, incluyendo créditos no directamente concedidos a la compañía. El banco que preside Ana Botín en todo caso ha anulado la mayor parte del riesgo que conllevan esos préstamos, indican fuentes conocedoras de su situación. Las exposiciones de HSBC, Bankia y CaixaBank, Crédit Agricole, el mexicano ACE Fianzas Monterrey y el marroquí Mashreq se sitúan entre los 350 y los 700 millones. La situación de preconcurso implica que las entidades españolas tienen que provisionar ya un 25% de los préstamos. El saneamiento será absorbido en sus cuentas de resultados. Ydeberán llevar el porcentaje al 100% en caso de que se produzca el concurso. Los bancos disponen de un año desde que se declare para apartar el dinero necesario.

Si el concurso se produce en marzo las entidades financieras dispondrían de dos años para ir realizando las provisiones, lo que se convertiría en el escenario menos dañino de cara a sus cuentas de resultados de 2016 y de 2017.

La exposición de los acreedores ronda los 20.000 millones de euros

La historia de Abengoa en los últimos meses ha sido un culebrón. Los problemas de cara al público estallaron el 23 de julio, en plena presentación del nuevo consejero delegado de la compañía, Santiago Seage. Entonces se puso en duda la situación de liquidez de la compañía al avisar de que no era el momento más adecuado para amortizar 375 millones de euros del bono que vencía en marzo de 2016. Seage tomó las riendas del grupo a mediados de mayo, después de que Manuel Sánchez Ortega decidiera dimitir

Los bancos españoles han tratado de impulsar el salvamento de Abengoa hasta el último minuto. Pero el acuerdo fue inalcanzable por una conjunción de causas. Entre ellas, las exigencias inmediatas de liquidez de la compañía por cerca de 400 millones de euros desveladas por KPMG, junto a las dificultades para acceder a la información detallada de las cuentas de la compañía, la reticencia de las entidades financieras extranjeras –que ni siquiera estuvieron presentes en las última negociaciones para el salvamento de la empresa– y el elevado importe solicitado por los hermanos Jon y Francisco Riberas para entrar.

El HSBC siempre fue reacio a asegurar la ampliación –aunque se comprometió, junto a Santander y Crédit Agricole, en la madrugada del 23 al 24 de septiembre– y las continuadas peticiones de dinero en metálico acabaron por sacarlo del tablero de juego. Desde KPMG se establecieron tres escenarios de rescate, con importes necesarios de liquidez de entre 500 y 1.500 millones.

El agresivo, que implicaba las necesidades de metálico más bajas requerían elevar cuantiosamente los 1.200 millones de desinversiones programadas hasta 2016. La opción intermedia requería unos 1.000 millones de euros y acelerar también las desinversiones.

El escenario conservador era el defendido por Corporación Gestamp, que incluía aplazar el periodo para realizar las desinversiones hasta finales de 2017 frente al límite fijado en principio de diciembre del próximo año. La exigencia de liquidez en este caso oscilaba entre los 1.300 y los 1.500 millones a tres años.

Una vez que el grupo vasco ha decidido no aportar capital y Abengoa ha solicitado el preconcurso, la compañía dispone de cuatro meses para negociar con sus acreedores. La ventaja de invocar la ley concursal está en que, aunque no protege a la compañía de posibles embargos y ejecuciones, sí la blinda frente a la tramitación de posibles concursos necesarios a solicitud de sus acreedores.

La acción se hunde un 54% y la expulsan del Ibex, mientras la deuda cae un 66%

El supervisor de los mercados suspendió a Abengoa de cotización a las 8.30 horas, y las acciones volvieron a intentar negociarse a las 11.00. Pero no lo consiguieron debido a la avalancha de órdenes de venta. El primer cruce se produjo en torno a las 12.20. Al cierre, con un volumen de negociación de más de 100 millones en el caso de las acciones B –con un derecho de voto–, frente a la media de 19 millones de los últimos 12 meses, la caída de estos títulos quedó en el 53,9%, hasta los 0,42 euros por acción. Pero el desplome llegó a ser superior, de un 69%, lo que la llevó a cotizar a 0,281 euros. Desde los 3 euros por título de julio, los títulos se desploman un 86%.

Tras el cierre del mercado, el comité de sabios del Ibex, en una reunión de urgencia, decidió excluir del selectivo las acciones B de Abengoa con efectos de mañana. Invocó uno de los artículos de las normas técnicas de la composición del índice, que indica que el comité que decide la composición del índice tomará “las decisiones de inclusión o exclusión de valores en el Índice que estime oportunas atendiendo a circunstancias especiales [...]”. Las acciones A, con 100 derechos de voto, cayeron un 52%, hasta los 0,545 euros.

La deuda también tuvo un comportamiento dramático. Los bonos que vencen en marzo pasaron desde los 64 a los 22 puntos porcentuales de nominal. El descenso en la sesión fue del 66%.

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