Editorial

El Estado central hace los deberes

Las señales de buena salud y recuperación de la economía española no dejan de sucederse. La última, conocida ayer, tiene que ver con el saneamiento de las finanzas públicas, cuyos desequilibrios han sido un pesado lastre para España en los últimos años y un síntoma más de la precaria salud que arrastraba nuestra economía. El pasado mes de octubre, el Estado logró alcanzar superávit primario por primera vez en ocho años. Ello significa que en los primeros diez meses del año –y sin contabilizar los intereses que nuestro país paga por la deuda– los ingresos públicos superaron a los gastos. La última vez que se alcanzó una situación semejante fue en diciembre de 2007, en un escenario en el que todavía no había hecho irrupción la crisis económica. Desde esa fecha, el Estado ha acumulado 93 meses consecutivos de déficit primario.

El saldo primario es un indicador de la salud de las finanzas públicas. El hecho de que ese saldo registre superávit indica que esa salud es buena, además de posibilitar avanzar en el objetivo de reducir la deuda pública, que en España está ya muy cercana al 100% del PIB. El superávit primario registrado hasta octubre, que fue anunciado ayer por el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, se refiere únicamente al Estado central. Los datos para el conjunto de la Administración indican que este año esta registrará todavía déficit primario y que no será hasta el ejercicio que viene cuando cierre también en positivo. La ecuación que explica el saneamiento de las finanzas públicas españolas no es compleja y se nutre en buena medida del aumento de los ingresos vía impuestos. Entre enero y octubre estos aumentaron un 4,5% gracias a la actividad de las pymes y al aumento –por encima del 30%– de los beneficios de las sociedades. A ello hay que sumar que la recaudación por el IRPF alcanzó en octubre el mismo montante –65.000 millones– que en todo el año anterior y que también han crecido los ingresos por IVA, que superan en más del 7% los obtenidos en 2014. Como recordó Montoro, las cifras confirman que la rebaja fiscal no ha tenido un reflejo negativo en la recaudación.

Pese a que durante el verano se detectaron en la economía española ciertos indicios de desaceleración, tanto el Banco de España como Hacienda confirman que mantiene su motor en marcha sin signos de fatiga y que todo apunta a que 2015 se cerrará con un crecimiento superior al 3%. En ese escenario, la salubridad de las finanzas del Estado constituye una excelente noticia de cara a aligerar el peso de la deuda pública, cuyo crecimiento en los últimos años ha sido exponencial. Tanto el tirón del consumo como los beneficios de las empresas y la buena evolución de las exportaciones dibujan un escenario óptimo para seguir con el saneamiento de todas las Administraciones públicas y seguir alimentando el crecimiento.

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