Editorial

Un año para apostar por las grandes telecos

Tras haber sobrevivido al duro clima de la recesión, las grandes empresas de telecomunicaciones europeas han recuperado a lo largo de este año terreno en sus mercados de origen. Después de muchos trimestres de caídas de ingresos, el sector ha vuelto a ver crecer su volumen de negocio. Durante los peores momentos de la crisis, las grandes telecos vieron desplomarse su facturación en los mercados nacionales no solo por la caída del consumo, sino también por los efectos de una guerra de tarifas que las golpeó con dureza. La expansión en los países emergentes ha sido la clave para sostener los resultados durante esos años. Ese ha sido el caso de Telefónica en Latinoamérica o de Vodafone en India y Turquía. El reto de cara al próximo ejercicio es consolidar ese crecimiento y hacer frente al amplísimo escenario de desafíos y oportunidades que han traído consigo los nuevos negocios digitales.

Las cuentas del tercer trimestre de 2015 han sido positivas, fruto del clima de recuperación del consumo en que se halla inmersa la mayor parte de Europa, y son varias las compañías que han superado las previsiones que mantenía el mercado. Telefónica registró un aumento del volumen de negocio del 4,8% entre julio y septiembre en términos orgánicos, con un avance del 0,2% en España. Deutsche Telekom elevó sus ingresos en Alemania y obtuvo un crecimiento del 0,1%, mientras el de Orange fue del 0,5% y el de Vodafone, del 2,8%. Todo ello, unido a las sinergias frutos de movimientos corporativos (como la integración de Jazztel en Orange, por ejemplo) han permitido en algunos casos a estas compañías retocar al alza los objetivos de resultados para final de año. Así lo han hecho Orange y Vodafone.

Entre los retos que están afrontando las telecos europeas figura la eclosión de los negocios digitales vinculados a las redes de nueva generación de fibra óptica y móvil. Ello las ha llevado a incrementar las inversiones en infraestructura; todas han registrado aumentos del capex a lo largo de este año, a un ritmo que en algunos casos supera los dos dígitos. Las compañías han centrado sus esfuerzos en desplegar las redes de fibra y en implantar todavía más –ya supone en algunos casos el 80% de las compras de terminales– el modelo del smartphone. Los nuevos negocios digitales están creciendo de forma exponencial y teniendo su reflejo en las cuentas. En el caso de Telefónica, los ingresos por este concepto en el tercer trimestre han aumentado casi un 25% y una evolución similar han registrado Vodafone y Orange. La buena marcha de los resultados ha traído como consecuencia una mejora de la calificación crediticia del sector y un aumento del respaldo en los mercados, tanto en renta variable como en deuda corporativa. El Stoxx 600 Telecomumunications Index, que agrupa a las compañías europeas del sector, acumula desde principios de año una revalorización superior al 15%. Las opciones para los inversores son múltiples: desde Deutsche Telekom, cuyos títulos han subido cerca de un 30%, hasta Orange (19%) o Telefónica Deutschland (20%). Otro de los atractivos de estos valores es haber adoptado como estrategia una política de retribución al inversor.

Entre las sombras que afronta este mercado destaca la estricta política regulatoria que pesan sobre el sector de las telecomunicaciones europeas. Pese a que la ola de fusiones y adquisiciones que se ha vivido en la mayor parte de los países ha mejorado las cuentas de las compañías, el futuro de algunas operaciones en curso depende de la restrictiva normativa de competencia europea, que en ocasiones ha supuesto una sólida barrera para el desarrollo del mercado. No es la primera vez que las grandes telecos, que han cubierto Europa de nuevas redes de fibra óptica, se quejan de la dureza de una legislación comunitaria que resulta sustancialmente más laxa para los grandes gigantes de internet. Una reivindicación que tiene su dosis de razón y que Bruselas debería atender dentro del margen legal que permita la salvaguarda de la competencia en el sector.

 

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