Saldará 1.400 millones en créditos en cuatro carteras

Sareb ultima cuatro grandes ventas para cerrar el año

Sareb lanza cuatro grandes carteras de crédito para paliar en parte el descenso del ritmo comercial de este año y, ante todo, el fuerte impacto que tendrá la nueva normativa contable.

Jaime Echegoyen, consejero delegado de Sareb.
Jaime Echegoyen, consejero delegado de Sareb.

Si el cuarto trimestre suele ser el más frenético del año en cualquier negocio inmobiliario, para Sareb este lo está siendo por partida triple. De un lado porque tras la caída del ritmo de ventas de viviendas a particulares durante el ejercicio la sociedad busca aprovechar el tradicional auge comercial del último trimestre.

De otro, porque acaba de aprobarse oficialmente la nueva y exigente normativa contable que regirá los resultados del llamado banco malo ya para el cierre del ejercicio, lo que entre otras cosas le ha obligado a iniciar una carrera contrarreloj para retasar y poner a precio de mercado al menos la mitad de los 44.000 millones de carga que aún tiene.

Y, finalmente, porque para tratar de paliar en parte ambos efectos, Sareb se prepara para relanzar las macrooperaciones con grandes inversores. Concretamente, confirman fuentes conocedoras de su estrategia, con el lanzamiento de cuatro carteras con un valor nominal total de 1.500 millones de euros.

En todos los casos se trata de carteras de créditos, que suponen el 80% de la carga total de Sareb, respaldados con activos inmobiliarios como garantía. De esta forma los compradores de estos paquetes, que tendrán la opción de adquirir solo determinados tramos y no necesariamente las carteras completas en bloque, podrán invertir con el objetivo de tratar de recobrar los créditos o bien para ejecutarlos y obtener los inmuebles que los respaldan.

A partir de ahí, las dos primeras carteras, con un valor nominal total de 800 millones, están compuestas por préstamos que tienen como garantía colateral activos singulares, es decir, inmuebles de lujo o grandes propiedades, lo que podría propiciar su reparto entre un grupo de compradores.

La tercera de las carteras, valorada en 400 millones de euros, contiene créditos garantizados tanto por vivienda terminada como con suelos. En este caso, la selección se subdividirá en tramos con el objetivo a dar entrada a diversos compradores si los postores están interesados solo en una parte determinada de la cartera.

La cuarta, finalmente, cuenta con un valor nominal de 200 millones de euros y está conformada por préstamos con hoteles, naves y locales comerciales como respaldo. Como particularidad, además de los créditos este paquete incluye también inmuebles físicos, concretamente algunas naves industriales ya adjudicadas.

Aunque está por ver cuál es el precio de venta que logra Sareb por estas carteras (los 1.500 millones son solo su valoración nominal), fuentes del mercado aseveran que las condiciones del mercado han mejorado y que el banco malo podría lograr buenas cifras. Estas voces revelan que los fondos de inversión internacionales más exigentes han pasado de reclamar descuentos del 20% sobre el valor del activo a cifras que rondan actualmente una rebaja cercana al 12%, de media.

Sea como sea, el objetivo de Sareb es ambicioso. El conjunto de los activos a la venta en estas carteras supera con mucho el de las grandes operaciones con que la sociedad despidió 2014, un año comercialmente mucho más fructífero. El pasado diciembre, el banco malo saldó carteras entre grandes inversores por valor de 1.000 millones de euros.

Una subida de las apuestas que no es casual. En el primer semestre del año, Sareb ha vendido una media de 30 pisos al día (un total de 5.345 inmuebles) a clientes particulares, frente al ritmo de 45 transacciones diarias que obtuvo en el mismo periodo del año anterior.

Aunque las ventas se van saldando cada vez a mejor precio, aprovechando la incipiente recuperación del mercado, todo es poco para afrontar el impacto normativo que le espera a Sareb.

La nueva regulación contable del Banco de España le obliga a llevar toda su cartera a precio de mercado –retasando la mitad de su carga en lo que queda de ejercicio– lo que asegura al menos otro ejercicio de pérdidas y amenaza con llevarse por delante los 3.600 millones de euros en deuda subordinada con los que cuenta.

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