Los tipos siguen en mínimos históricos

¿Qué ocurre con los depósitos bancarios?

¿Qué ocurre con los depósitos bancarios?

No se puede negar que el atractivo de los depósitos ha disminuido conforme el Banco Central Europeo (BCE) ha ido bajando los tipos de interés hasta situarlos en sus mínimos históricos. Esto ha obligado a las entidades a ofrecer depósitos bancarios con rentabilidades que en rara ocasión superan el 2%, además el presidente del BCE recientemente ha reiterado que mantiene los tipos de interés en la zona euro (0,05%).

A pesar de ello, los depósitos junto con las cuentas son de los productos bancarios que mayor seguridad y tranquilidad aportan a sus titulares y por eso han sido los productos estrella durante años de las entidades bancarias. Ahora gozan de un menor protagonismo por la caída de sus intereses pero siguen siendo una opción para los más conservadores que aún no se decantan por otros productos con mayor riesgo como depósitos estructurados, fondos de inversión o directamente acudir a la Bolsa.

¿En qué fijarse?

Decidir invertir nuestros ahorros es una decisión delicada y que conviene tomarla con toda la información previa posible. Por eso, en la Guía de Ahorro elaborada por iAhorro podemos encontrar cuatro aspectos básicos a los que prestar especial atención cuando un depósito es el producto elegido para obtener rentabilidad de nuestros ahorros.

  • Plazo. Será muy importante aquí “evaluar el periodo de tiempo en el que creemos que no vamos a necesitar el dinero”. Realizando una previsión personal y familiar podremos decidirnos entre un depósito a mayor o menor plazo, teniendo en cuenta que a mayor plazo se pueden obtener mayores rentabilidades.
  • Capital. Conocer el capital mínimo y el máximo con el que se puede abrir un depósito y estudiar si se ajusta a la cantidad de dinero que deseamos invertir en ellos.
  • Rentabilidad. Quizá el punto que más interés suscita. Como bien apunta la guía, “vendrá expresada en cada depósito en términos de TAE y de interés nominal anual”.
  • Cancelación anticipada. Saber de ante mano qué posibilidades ofrece el depósito para retirar el dinero en una fecha anterior a la del vencimiento del mismo. Es decir, si permite cancelaciones parciales o totales y si ello conlleva algún tipo de penalización.

Además también es clave fijarse en aspectos como el tipo de depósito que es, ya que no todos son a plazo fijo, los hay por ejemplo que combinan inversión a plazo fijo y fondos de inversión. Conviene también conocer cómo se producirá el abono de los intereses y si la cuenta en la que se lleva a cabo esta operación tiene o no comisiones.

Más depósitos que créditos

El 2014 se cerró con más depósitos que créditos. Según los datos de la Memoria de la Supervisión Bancaria en España del Banco de España, al término del pasado año, había 1.380.877 millones de euros en volumen de créditos a la clientela –una variación de -1,7% respecto al año anterior- , mientras que en depósitos a la clientela las entidades tenían 1.392.617 millones de euros –lo que supone un incremento del 0,6% respecto a 2013-, veremos si al cierre de 2015 ocurre lo mismo.

Esto supone un cambio en el panorama bancario a consecuencia de la crisis financiera por la que atraviesa el país, donde las puertas del crédito se cerraron y los depósitos no se resintieron tanto.

¿Cómo tributan los depósitos tras la reforma fiscal del IRPF?

El Consejo de Ministros aprobó una reducción de los tipos impositivos para este mismo año y que ha afectado a las ganancias obtenidas a través de un producto de ahorro como lo es un depósito.

Supuso un adelanto de la reforma fiscal que está prevista para enero de 2016. Es una rebaja de medio punto porcentual, y cuando llegue enero de 2016 se aplicará otra rebaja de medio punto porcentual. De modo que las ganancias en los depósitos pasan a tributar desde julio así: para una base imponible de menos de 6.000 euros se paga un 19,5% (antes se tributaba al 20%), para una base imponible entre 6.000 y 50.000 euros se paga un 21,5% (antes era un 21%) y para bases imponibles mayores de 50.000 euros, se tributa a un 23,5% (antes era a un 24%).

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