Editorial

Los beneficios de las empresas van a más

El primer balance sobre las cuentas de las empresas cotizadas que componen el índice bursátil selectivo Ibex 35 hasta septiembre revela un crecimiento de las ventas y los beneficios muy consistente (18% los segundos, hasta los 27.700 millones, y un 1,2% las primeras, hasta 326.638 millones), que se mantendrá también hasta final de año a juzgar por las estimaciones realizadas por el consenso de los analistas del mercado. Aunque hay una cierta pérdida de pulso en el crecimiento de la economía en el mundo, y de forma relevante en algunas de las zonas en las que las empresas españolas tienen notable presencia (Latam), la facturación agregada que se espera habrá crecido a fin de año más de un 2%. El comportamiento de crecimiento acelerado de la economía española ha sustituido en buena parte a los riesgos externos y la apreciación fuerte del dólar frente al euro en los trimestres transcurridos de este año aporta un avance adicional nada despreciable de los números de la última línea de la cuenta de resultados. Así las cosas, 2015 se cerrará con un nivel de números negros de las cotizadas desconocido desde 2010, y podría cerrar este año con un avance de los excedentes empresariales cercano al 20%, variables ambas que conforman el mejor argumentario para reforzar las apuestas inversoras de los particulares en las empresas españolas.

Las empresas cotizadas en España tienen un negocio territorialmente muy equilibrado, de tal forma que aún un 60% de los ingresos proceden de fuera del país, con algunas empresas (Grifols, Técnicas Reunidas, etc.) en las que la aportación exterior se acerca al 100%. Pero este año la recomposición de la economía española ha comenzado a llegar a las cuentas de las empresas; el avance del consumo ha reanimado el negocio interior, y esa seguirá siendo la gran baza de las cuentas de las empresas en los próximos trimestres si se mantiene la política económica reformista y de control de los costes como en los últimos años. Hay un buen número de analistas que siguen creyendo que lo mejor del desempeño de las empresas con amplio anclaje en España está por llegar y que debe apreciarse en los próximos meses en las cuentas y en los precios de las acciones.

Lógicamente, el comportamiento no será homogéneo. Mientras que las empresas industriales y cíclicas acaparan las mejores expectativas, las energéticas y de materias primas deben superar el escenario depresivo del hundimiento de los precios del crudo y los metales, mientras que la banca, estabilizadas sus variables de solvencia, debe buscar fórmulas para incrementar la cartera crediticia y ganar dinero con un escenario desconocido de tipos muy bajos y márgenes muy estrechos. Ambos procesos serán lentos, pero de su lentitud depende también el tiempo que las empresas de consumo cíclico y de elevado endeudamiento puedan mantener el ritmo de crecimiento de sus ventas. Una estabilización de los precios del crudo en los niveles de 45 o 50 dólares por barril (la Agencia Internacional de la Energía asegura que no volverá a los 80 dólares como poco antes de 2020) es un auténtico problema para las empresas extractoras y de refino, pero supone consolidar unos niveles de renta disponible en los particulares y consumidores de energía en general muy importantes para mantener su demanda agregada. Así, las cotizadas de tales actividades, desde Telefónica a Dia, verán incrementarse las ventas sin descanso, aunque sea a tasas modestas, y lo harán a la vez que podrían permitirse cierta mejora en los precios de sus bienes y servicios, hasta ahora bajo presión.

A su vez, una prolongación de los tipos de interés cero facilitará la vida a las empresas endeudadas, puesto que su factura financiera seguirá dejando margen en el beneficio antes de intereses e impuestos (ebitda) y permitirá renovar la inversión y el reparto de los beneficios entre los accionistas. Permitirá también a las empresas aprovechar las oportunidades de compra que se le presenten en el mercado, dado que el margen de endeudamiento, ya ensayado este año, pueda seguir utilizándose. Las ventas y los beneficios crecen, por tanto, a velocidad de crucero, con valores absolutos cuasi previos a la crisis, lo que convierte a las cotizadas españolas de nuevo en objeto del deseo de los inversores, puesto que los números de ahora se producen con balances mucho más saneados.

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