“la Caixa” y Banco Sabadell los más afectados

¿Tiene la banca de Cataluña un plan B en caso de independencia?

¿Tiene la banca de Cataluña un plan B en caso de independencia?

En todo el maremágnum político que se ha iniciado con el eufemísticamente llamado “proceso de desconexión” abre de nuevo una serie de problemas potenciales de otro calibre en el que destacan los económicos. Sin haber nada imposible, esta “desconexión” generaría enormes problemas ya que la capilaridad económica entre regiones es enorme y en el sector financiero más que clara. Actualmente las dos entidades financieras de referencia en Cataluña, Caixabank y Banco Sabadell tienen más negocio fuera de Cataluña que dentro de esta comunidad autónoma. Los procesos de expansión propia y de compra de otras entidades han hecho que los dos bancos tengan un 65% y un 69% de su negocio fuera de allí. Por razones similares BBVA tiene una cuota de mercado muy fuerte en Cataluña con un tercio de su negocio en España, derivado de las compras de Unnim y especialmente de Catalunya Caixa.

Esta dualidad les ha generado controversia, mínimas, pero en ambos sentidos con peticiones de boicot fuera de Cataluña, como dentro, con peticiones como “Buidem la Caixa" o "Buidem Sabadell", y en general pidiendo la retirada de depósitos de las entidades adheridas a las patronales AEB y CECA. La razón de todo ello está en que si se produjera la hipotética independencia las entidades, si sólo se rigen por motivaciones económicas (lo cuál es lógico, ya que se deben a sus accionistas) tendrían que cambiar de domicilio a otro lugar de España.

Qué hacer si sales de España y de la Unión Europea

La primera de las razones del cambio estaría en seguir bajo el paraguas del Banco Central Europeo. Un cambio de sede a cualquier otra comunidad autónoma de España mantendría a las entidades con acceso a las subastas de liquidez del BCE, que son claves para su actividad bancaria y, por otro, mantendría a sus clientes bajo la protección del Fondo de Garantía de Depósitos nacional. La creación del mismo en Cataluña es complicada, tanto por los recursos necesarios como por un desequilibrio claro que existe en el sistema bancario catalán. Si esta comunidad autónoma engloba el 20% de los préstamos en España (sólo por detrás de Madrid) su volumen de depósitos es del 15%. Esto obliga a captar depósitos en otras zonas donde la relación es la contraria y así, llegar al equilibrio.

Los problemas a más corto plazo lo tendrían en la financiación. Ya hay una pequeña tensión en los tipos por la incertidumbre generada que en caso de llevarse a cabo una hipotética independencia serían muchos más graves y con pocas soluciones prácticas. Por ejemplo, buscar que filiales en la Unión Europea captaran financiación o liquidez no sería viable por ser limitada e insuficiente para satisfacer sus necesidades de financiación y que siempre serían avaladas por la matriz. Captar fondos en el mercado también sería más que problemático. Un estado catalán partiría con una prima de riesgo muy alta que determinaría costes difícilmente asumibles que se extendería a los bancos domiciliados allí.

BBVA, también entre dos fuegos

BBVA no tendría este tipo de problemas al estar domiciliado en España pero junto a Sabadell y “la Caixa” lo tendría en situarse entre dos fuegos. En estas circunstancias de incertidumbre la equidistancia aunque no sencilla, es lógica, cuando hagas lo que hagas pierdes. La caída de recursos fuera y dentro de Cataluña es un riesgo aun mayor en un momento en el que no son sencillos de conseguir por los tipos bajos que hacen a depósitos y cuentas poco atractivos.

Con todo ello lo que queda al final a los bancos es esperar a que “amaine el temporal” y tener estos planes B guardados para usarlos en caso de precipitarse una independencia, complicada de producirse y muy dañina para su futuro y viabilidad.

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