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Políticas y opiniones cada vez más divergentes.

El BCE se plantea situar los tipos de interés en territorio negativo en el mes de diciembre. Según publicó Reuters a principios de semana, cada vez hay más consenso en torno a esta medida, que como efectos principales tendría un debilitamiento del euro (objetivo del €-QE) y un impulso a la inflación.

Reuters ha consultado a cuatro miembros del Consejo de Gobierno del BCE y su conclusión es que están barajando la posibilidad de tipos de interés negativos como una de las medidas que anunciará tras la reunión del 3 de diciembre cuando revisará sus instrumentos de política monetaria.

El BCE está dispuesto a agotar las herramientas convencionales de política monetaria ya que incluso se estudia una modificación del programa de compra de activos (€-QE) de 60.000 millones de euros/mes. En la rueda de prensa posterior a la reunión del pasado 2 de octubre anunció que tendría lugar en diciembre una revisión de las medidas de política monetaria.

En concreto, Draghi adelantó que el organismo examinará la necesidad de ajustar su programa de compra de activos, incluyendo la opción de ampliar su volumen, composición y duración. En estas declaraciones, Draghi puso de manifiesto la disposición de la institución a actuar: "el grado de acomodación de la política monetaria (del BCE) necesitará ser reexaminado en la reunión de diciembre".

Casi a la vez, el Consejo de Expertos Económicos del Gobierno de Alemania, conocido popularmente como 'los cinco sabios', ha criticado con dureza la política actual del BCE advirtiendo que representan una amenaza para la estabilidad y preparan el terreno para una nueva crisis financiera. En esta crítica no se incluye la hipótesis, a tenor de lo que parece haberse hecho eco Reuters, que parece manejar actualmente la institución.

El Consejo de Expertos Económicos del Gobierno de Alemania advierte que las ZIRP (Zero Interest Rate Polcy) coloca bajo presión la rentabilidad de los bancos y aseguradoras, incentivando la asunción excesiva de riesgos por parte de las mismas. Llega a recomendar una marcha atrás en las mismas: no retrasar demasiado tiempo un cambio (al alza) en los tipos de interés y/o ralentizar la expansión del balance del BCE e incluso recomiendan darlo por acabado antes de lo previsto (septiembre de 2016).

Consideran que el programa de QE del BCE de compra de bonos solo ha servido para mejorar las condiciones de financiación de los Estados de la Eurozona, permitiendo así a los gobiernos demorar la puesta en marcha de reformas estructurales. Solo la consolidación fiscal y las reformas estructurales, y no una Política Monetaria ultra expansiva, permitirán crear una recuperación económica auto sostenible.

Por otro lado, todo ello se produce mientras la Reserva Federal se plantea la primera subida de los tipos de interés en nueve años. El dato de empleo publicado el pasado viernes ha desatado las especulaciones de una subida de tipos en la reunión del 15-16 de diciembre del FOMC.La probabilidad que, en estos momentos, asigna el mercado a una subida de tipos por parte de las FED supera el 80%.

Curiosamente las reglas de redondeo jugaron una muy mala pasada al “mal” dato de empleo de septiembre ya que la caída de la tasa de paro en ese mes fue mucho mayor (5,11% al 5,05%) que con el “buen” dato de octubre (5,05% al 5,04%). Por contra, la tasa de actividad sube muy ligeramente y no recupera, ni de lejos, la fuerte caída del indicador desde el verano.

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