El selectivo pierde los 10.400 y el interés del bono sube al 1,97%

El Ibex 35 cae un 1,22% tras la declaración catalana

Varios agentes de cambio y bolsa trabajan en el parqué de Nueva York, Estados Unidos. EFEArchivo
Varios agentes de cambio y bolsa trabajan en el parqué de Nueva York, Estados Unidos. EFE/Archivo EFE

Un día más en los mercados. O casi. Los inversores no han mostrado especial preocupación por la aprobación en el Parlamento de Cataluña de la declaración independentista, recurrida ya por el Gobierno central. La reacción de los inversores ha sido tibia en Bolsa y algo más marcada en deuda. El Ibex 35 desciende un 1,22% en la jornada hasta los 10.325,2 puntos. La caída de la Bolsa española ha sido similar a la del resto de índices europeos (el Dax alemán, por ejemplo, desciende algo más). Y las empresas con sede en Cataluña no se han desmarcado de la tónica general de la sesión. CaixaBank cedió un 1,18%; Sabadell un 1,38% y Gas Natural, un 0,5%, mientras que Abertis cae un 2,36%; y Grifols, un 1,13%.

La mayor subida del día es la de Abengoa, que se dispara un 10,87% tras la toma de control de la compañía por parte de Gestamp, mientras que Amadeus se anota un descenso del 2,31% y es uno de los farolillos rojos de la jornada, perjudicada por un informe negativo de Odd.

En el mercado secundario de deuda ha sido limitado el impacto de la declaración secesionista, pero sí se ha sentido algo más su efecto. La rentabilidad del bono español a diez años escala  hasta el 1,97% desde el 1,91% de la apertura y la prima de riesgo repunta hasta los 130 puntos básicos, mientras que el interés del resto de bonos soberanos europeos (salvo los portugueses) desciende levemente hoy.

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Sin embargo, apenas ha subido hoy la rentabilidad de la deuda pública catalana. Así, el interés de un bono autonómico de esta región con vencimiento en 2020 pasó del 2,96% al 2,97%, y otro que vence dentro de tres años se mantuvo estable en el 2,4%.En ambos casos, están lejos de los máximos del 3,38% y el 2,63% que alcanzaron en agosto y septiembre, respectivamente. .

Otro indicador de riesgo es el diferencial entre la deuda española y la italiana. La prima entre el bono español con vencimiento a una década y su homólogoa transalpina crece desde los 12 puntos básicos hasta los 19 (en septiembre marcó máximos desde 2013 en los 24), lo que podría interpretarse como un castigo del mercado a la inestabilidad política en España ante la proximidad de las elecciones generales y la declaración independentista en el Parlamento de Cataluña.

El impacto de la Fed

La subida de la rentabilidad, en todo caso, no es nada que no haya ocurrido en las últimas jornadas con toda la deuda soberana europea, contagiada por la estadounidense, cuyos intereses suben por la expectativa de un próximo incremento del precio del dinero. El mercado da a esta opción un 70% de probabilidades. Por eso, el bono estadounidense a diez años pasa en cinco sesiones del 2,17% al 2,36% y el alemán, del 0,51% al 0,68%.

El efecto en el mercado de deuda de lo que se espera que haga la Fed está neutralizando en parte al de las posibles próximas medidas previstas por el BCE. Los bancos centrales, al menos de momento, tienen un impacto mayor que la política.

La cercanía de un incremento del dinero en Estados Unidos  está desconcertando a los inversores. Aunque descuentan ya que la Reserva Federal estadounidense elevará el precio del dinero el próximo mes, las Bolsas se han detenido en seco desde que un buen dato de creación de empleo en aquel país conocido el viernes llevó al mercado a dar por seguro un incremento de los tipos de interés en la primera economía mundial. En las Bolsas, la cautela manda desde entonces y los números rojos se imponen en Wall Street. Hoy los principales índices bursátiles de aquel país se dejan más de un 1%.

Donde más se nota el impacto de esta esperada subida del precio del dinero en Estados Unidos es en el mercado de divisas. El euro se mantiene en las 1,077 unidades del billete verde, su nivel más bajo desde abril.

Además, el mercado también prevé que, diez días antes de la reunión de la Fed, el BCE aumente su plan de estímulos, lo que debilitaría aún más a la moneda única. Laurent Clavel, del equipo de análisis e inversión de Axa, considera por ello que “el euro debería depreciarse más si todo resulta como se espera, aunque es difícil saber hasta qué punto las expectativas están en precio”. Varios bancos de inversión creen que la moneda única podría caer el próximo año hasta la igualdad frente al dólar.

En principio, la debilidad del euro beneficiará a las empresas europeas que más ingresos generan en el exterior, al tiempo que presionará a las compañías multinacionales estadounidenses, como ya se está dejando sentir. Hoy, todos los índices del Viejo Continente cierran con ligeros descensos, como si hubieran quedado desfondados. “En el más corto plazo el mercado podría tomarse cierto respiro tras las últimas subidas, pero a medio plazo deberían seguir recuperando parte del terreno perdido en un contexto donde las expectativas cíclicas no son tan negativas como se descontaba y el BCE está dispuesto a ampliar sus estímulos”, aportan desde Renta 4.

La fortaleza del dólar añade presión a las materias primas, pues están denominadas en esta divisa, pero hoy las commodities han registrado un comportamiento mixto. El barril de petróleo Brent desciende levemente, mientras que el oro continúa tocado, pero repunta levemente, hasta el entorno de las 1.090 unidades del billete verde por lingote. Es su menor nivel desde agosto.

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