Editorial

Paso al frente de la familia Riberas

La entrada de Gestamp/Gonvarri en el capital de Abengoa es una magnífica noticia. Y no solo porque pone las bases definitivas para que se despeje el futuro del grupo que puso en marcha la familia Benjumea. También porque lo hace de la mano de uno de los conglomerados industriales más serios y competitivos que existen en el panorama empresarial español. La familia Riberas ha ido construyendo -desde 1958 hasta hoy- un proyecto que se ha convertido en una auténtica referencia a nivel mundial. Lo ha hecho, además, en unos negocios tan exigentes como los que rodean al mundo del acero o al del de los componentes de automóvil. Para calibrar el calado de su éxito en sus casi sesenta años de vida, basta con echar una ojeada a alguno de sus datos. Por ejemplo, el grupo factura más de 10.000 millones de euros y tiene más de 120 plantas de producción fuera de España, repartidos en cuatro continentes. El interés por Abengoa reforzará, sin duda, otra de sus prioridades, como es la energía renovable, campo en el que ya tiene experiencia, además de un importante acuerdo con la japonesa Mitsui. La operación -que depende de la intervención de la banca para estabilizar la tesorería de Abengoa- tiene un magnífico diseño, que anticipa un favorable desenlace para todos los implicados en ella.

 

 

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