Primera plataforma de ‘crowdfunding’ autorizada por la CNMV

Bolsa Social busca inversión ética

Mercedes Valcárcel, Pedro Corral, Juan Luis Moreno, Ferran Foix, Cristina Álvarez y Jose Moncada, miembros del equipo de Bolsa Social.
Mercedes Valcárcel, Pedro Corral, Juan Luis Moreno, Ferran Foix, Cristina Álvarez y Jose Moncada, miembros del equipo de Bolsa Social.

Invertir para obtener un retorno económico, pero también para generar unos efectos positivos sobre el medioambiente o la sociedad. Esa es la definición del crowdimpacting o la inversión de impacto, un fenómeno en auge en todo el mundo. “Responde a un cambio de mentalidad. Quizá a raíz de la crisis nos hemos dado cuenta de que es un poco esquizofrénico que cuando tratamos cuestiones económicas de ahorro, consumo e inversión no apliquemos criterios éticos, solo económicos”, explica José Moncada, consejero delegado de Bolsa Social.

La empresa recibió hace dos semanas la autorización de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) para trabajar como plataforma de financiación participativa. Se convierte así en la primera en obtener el aval del organismo en España desde que fuera aprobada en abril la Ley de Fomento de la Financiación Empresarial, que regula el crowdfunding de inversión.

“No debe confundirse el crowdfunding de inversión con el de donación o recompensa. Bolsa Social es una plataforma online a través de la que inversores profesionales o minoristas pueden invertir en empresas que les interesen y entrar directamente en su capital”, subraya Moncada. Sin embargo, su peculiaridad estriba en tres aspectos: se dirige a empresas con un modelo de negocio probado, con potencial de crecimiento y que “produzcan un impacto positivo en la sociedad y el medioambiente”, ya sea para mejorar la educación, la salud, potenciar la agricultura ecológica o dar servicios a determinados colectivos.

“Nos hemos dado cuenta de que es un poco esqui-zofrénico aplicar solo criterios económicos”

A partir de mañana, los interesados podrán comenzar a invertir en los tres primeros proyectos seleccionados: Wake App Health, una empresa que se dedica desde hace tres años a desarrollar aplicaciones relacionadas con el ámbito sanitario y cuyo objetivo actual es crear una incubadora de empresas dedicadas a desarrollar soluciones digitales de salud; Utopic_US, compañía organizadora de Zinc Shower, la feria de la economía creativa y colaborativa, y responsable de la gestión de espacios de coworking, y Nostoc Biotech, dedicada a la producción de biofertilizantes y protectores de cultivo con elementos biológicos. Las tres buscan una inversión de entre 200.000 y 300.000 euros y permanecerán en la plataforma durante un periodo aproximado de entre dos y tres meses.

El dinero aportado por los inversores, de 1.000 euros en adelante, se acumulará en unas “cuentas especiales individualizadas” en Triodos Bank, un banco de Holanda que “solo financia empresas y proyectos medioambientales, sociales y culturales”, puntualiza Moncada.

Finalizada esta primera ronda de inversión, o incluso antes, Bolsa Social publicará nuevos proyectos de otras empresas. “Esperamos ir creciendo en volumen y en número de proyectos, pero de una manera muy orgánica”, afirma el consejero delegado.

En la elección de estas y futuras compañías participa un comité de selección de Analistas Financieros Internacionales (AFI). “Estudiamos las empresas en profundidad –modelo de negocio, equipo, proyecto, mercado o competencia– y, si el comité las selecciona, hacemos una revisión más en profundidad y una revisión legal tipificada”, explica.

En este sentido, para Moncada, la ley aprobada por el Gobierno “ha venido a poner un poco de orden en el crowdfunding”, aunque considera que es “un poco restrictiva” al limitar las cantidades que pueden aportar los inversores no acreditados a 3.000 euros por proyecto. En cualquier caso, cree que “supone una buena base para dar naturaleza y reconocimiento legal a una actividad que se está duplicando en todo el mundo”.

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