Planes de avance en España y Latinoamérica

Amper afronta con "prudencia" el futuro tras haber "tocado fondo"

Nueva etapa tras salir del preconcurso con un acuerdo de capitaliación de deuda

Sede central de Amper.
Sede central de Amper.

Convencidos de haber “tocado fondo” y haber dejado atrás una situación “absolutamente desastrosa”, Amper afronta el futuro con “unas cuentas saneadas” y unas previsiones “prudentes” de recuperación de la facturación, en palabras de su presidente, Jaime Espinosa de los Monteros.

La compañía tecnológica acaba de salir del preconcurso de acreedores en el que estaba inmersa desde diciembre de 2014 después de que el juzgado de lo mercantil número 5 de Madrid homologase el acuerdo de refinanciación que alcanzó con la banca acreedora, que prevé la capitalización de la mayor parte de su deuda.

Hasta la reestructuración, la deuda financiera ascendía a 126 millones de euros, de los que se hicieron dos tramos, uno de 15 millones, que permanece como deuda, y otro de 111, que se convierten en 185 millones de acciones o el 24 % de la compañía, con un período de 10 años para convertirla.

“La deuda ya está capitalizada”, afirma Espinosa de los Monteros, uno de los accionistas de referencia de la firma, de la que tiene en torno al 4%, por detrás del fondo americano Fore Research, con casi un 5 % y propietario del 50% de la deuda convertible, con lo que “podría tener, cuando convierta, un 12 % más”.

El resto del accionariado está muy repartido entre inversores financieros privados, añade el ejecutivo, que ya ha llegado a un acuerdo con Veremonte, el vehículo inversor del empresario Enrique Bañuelos, para cerrar la compra del paquete de acciones que tenía en Amper.

Amper ha llevado a cabo además dos ampliaciones de capital “exitosísimas” y una reducción de costes “muy agresiva” del 40%, al tiempo que ha logrado una línea de crédito de 10 millones de dólares, firmada precisamente con el fondo Fore Research, agrega el directivo.

En este contexto, el lunes, se reúne el Consejo de Administración de Amper, que presentará la próxima semana sus resultados del tercer trimestre.

“En estos números no hemos podido hacer nada. Lo único que se va a ver es la capitalización de la deuda y las ampliaciones de capital, pero a nivel de negocio operativo hasta el primer semestre del año que viene no se va a ver nada”, considera.

Tras desprenderse de su división de Defensa, Amper desarrolla actualmente dos líneas de negocio: el negocio de integración, consistente en el diseño y mantenimiento de redes de comunicación y donde han sufrido graves problemas de ejecución por la falta de financiación, y el de operador telefónico en el Pacífico Sur.

“El negocio de operador va muy bien, con un crecimiento moderado pero estable. Va a seguir creciendo de manera orgánica y estamos considerando crecimiento no orgánico también”, como ya hicieron en febrero pasado cuando comprar el 60 % del operador de las islas Cook, explica.

En cuanto al negocio de integración, Amper quiere maximizar su presencia en los países claves que son, además de España, Brasil, Ecuador, Colombia, México, Perú y Panamá, mientras estudian salir de algunos de América Central norte por tratarse de operaciones “muy pequeñitas”.

“Tenemos mucho margen para recuperar y poner otra vez el negocio de integración en beneficios razonables, sin necesidad de hacer grandes números de ventas”, explica el directivo, que habla de un plan de recuperación de ventas “bastante conservador”.

En España van a intentar recuperar para 2017 la mitad del nivel de ventas que tenían en 2012, mientras que en Latinoamérica estiman recuperar para 2016 lo que facturaban en 2013.

Lo que sí prevé cumplir en su totalidad es con la previsión de resultado bruto operativo (ebitda) para 2017, que es de 34,7 millones: “A pesar del desastre que hemos vivido, en nuestro ebitda seguimos aguantando. Es francamente milagroso”, concluye.

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