Editorial

Más seguridad para los créditos

El decreto ley que ultima el Ministerio de Economía para actualizar la regulación de los establecimientos financieros de crédito (EFC) les exigirá un colchón de liquidez para que su capacidad de pago esté garantizada incluso en situaciones de máxima inestabilidad. Es una exigencia que debe ser bienvenida por su doble objetivo. Primero, como complemento necesario a la batería de medidas que el Ejecutivo ha adoptado para fortalecer el sistema financiero y las fuentes de crédito disponibles para ciudadanos y empresas. Y también por lo que supone de complemento a la normativa de Basilea III, el nuevo marco global que rige el funcionamiento del sistema, pero en el que no estaban contempladas estas sociedades. Aún así, con buen criterio y para evitar duplicidades, los nuevos requerimientos de liquidez afectarán solo a las EFC no integrados en grupos bancarios cuando estos ya las consoliden en los ratios de cobertura que se les exigen. En España hay un total de 46 EFC operativas –las más conocidas, las financieras de automóvil–, con un saldo vivo de préstamos de 36.000 millones, cerca del 3% del total de financiación crediticia. El hecho de que su tasa de morosidad esté casi dos puntos por debajo de la media sectorial sugiere una eficiencia a potenciar, completamente compatible con este nuevo colchón de seguridad.

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