El departamento de tesorería también hace las maletas

Grifols se lleva a Irlanda su centro de operaciones y la I+D

De izquierda a derecha: Andrew O’ConnelL, director general de Grifols en Irlanda; Richard Bruton, ministro de Trabajo, empresa e innovación de Irlanda; Víctor Grifols, presidente y consejero delegado de Grifols; Frances Fitzgerald, ministra de Justicia e Igualdad de Irlanda  y Martin Shanahan, director general del IDA.
De izquierda a derecha: Andrew O’ConnelL, director general de Grifols en Irlanda; Richard Bruton, ministro de Trabajo, empresa e innovación de Irlanda; Víctor Grifols, presidente y consejero delegado de Grifols; Frances Fitzgerald, ministra de Justicia e Igualdad de Irlanda y Martin Shanahan, director general del IDA.

Grifols apuesta por Irlanda para instalar su cerebro gestor. Coincidiendo con la inauguración oficial este jueves de su nueva planta logística de distribución mundial en Dublín, la cotizada en el Ibex 35 ha decidido trasladar a la isla la toma de decisiones sobre política comercial, I+D, nuevos productos y cadena de suministro de su principal negocio. Esta división de biociencia, especializada en tratamientos con proteínas plasmáticas, supuso el 76,7% de los 1.900 millones de facturación en el primer semestre de año.

“Grifols es una compañía global y ubica sus operaciones donde más le conviene a sus negocios”, justificó Alfredo Arroyo, vicepresidente de Grifols. La compañía, presidida por Víctor Grifols, tiene la sede corporativa en San Cugat del Vallés (Barcelona) y emplea a 15.000 personas en todo el mundo. Además, cuenta con una planta de producción de derivados plasmáticos en el municipio barcelonés de Parets del Vallés y otras dos en EE UU, en Clayton (Carolina del Norte) y Los Ángeles. Estas factorías continuarán con su actividad productiva habitual.

El vicepresidente de Grifols aseguró que no se toma la decisión del cambio del centro neurálgico solo por motivos de optimización fiscal, pues la compañía calcula que seguirá pagando alrededor del 22% real de su resultado como impuesto de Sociedades a nivel global. Esto se debe a que cada unidad paga los tributos en el país en que opera.

En Irlanda, este tributo de Sociedades se sitúa en el 12,5%, frente al 30% en España. Sin embargo, en nuestro país, el negocio de la empresa de hemoderivados apenas supone el 5% de los ingresos. “Al señor Montoro no le va a cambiar nada”, apuntó Arroyo, en referencia a si este traslado tendrá un efecto en lo que la multinacional pague a Hacienda.

Aunque el responsable financiero sí reconoció que si no se hubiese tomado la decisión de ubicar la nueva planta de distribución en Irlanda, la evolución del negocio podría haber hecho que el porcentaje real de ese tributo hubiese subido. “Lo que se fabrique en Dublín se facturará aquí”, añadió.

“Cuando las multinacionales elegimos un país buscamos una estabilidad en el marco legal, fiscal y regulatorio”, destacó el vicepresidente financiero, algo que Irlanda ha ofrecido. De hecho, como anécdota describió a los periodistas presentes cómo la decisión en parte se fraguó en un restaurante de Dublín cuando el ministro de Finanzas se acercó a su mesa y le preguntó: “¿Qué necesitas?”. Por eso, lamenta la falta de facilidades en nuestro país. “No es como en España, que cada Gobierno cambia el mercado regulatorio”, se quejó. “Igual en España solo se compite con el sol y las playas”, añadió.

La compañía también comunicó ayer que ha decidido centralizar en Dublín la gestión mundial de tesorería de todas las áreas del grupo, por su cercanía con EE UU. De hecho, el equipo financiero ya trabaja en la capital celta. La función de tesorería global “permite a Grifols operar como su propio banco interno”, se señala desde la compañía.

Además, Arroyo recordó que la multinacional española trabajará desde Irlanda con el británico HSBC como socio bancario por su presencia en todo el mundo, un sistema de gestión avanzado y su fortaleza en el mercado anglosajón.

Nueva planta de distribución mundial en Dublín

El presidente de la compañía, Víctor Grifols, incidió este jueves en la inauguración, que la decisión de ubicar la nueva planta de distribución y la gestión de la división de biociencia en la isla se debe a su excelente localización. Fundamentalmente por la cercanía a EE UU, donde se centra el 63% del negocio, la menor diferencia horaria con ese país, por el inglés como idioma común e incluso que los vuelos desde el aeropuerto de Dublín sean considerados como vuelos domésticos en Norteamérica. “Estoy seguro que no será nuestro último edificio en Irlanda”, aseguró. La compañía actualmente está estudiando el mejor emplazamiento para una nueva planta de producción, aunque la decisión se comunicará en enero.

Por su parte, las decisiones estratégicas sobre la I+D también se tomarán desde Irlanda, y no desde Carolina del Norte o Barcelona como hasta ahora, aunque los estudios se realizarán en las decenas de países donde la empresa aplica los ensayos clínicos.

En la nueva planta en el parque empresarial Grange Castle se gestionará toda la distribución mundial de la producción de las fábricas de EE UU y España, excepto para esos dos mercados, ya que en ese caso la logística seguirá llevándose en Carolina del Norte y Barcelona. La cotizada ha invertido 100 millones de dólares (88,4 millones de euros) en la planta irlandesa, que comenzará a funcionar en 2016 y que generará 140 puestos de trabajo. A esta ubicación llegarán los hemoderivados de EE UU y España y se prevé distribuir 10 millones de viales en 67 países ya en 2016. En una década, la empresa espera doblar esa cifra.

Además se convertirá en una parada intermedia, como almacén para el plasma que llega de los 150 centros de donación en EE UU, con la factoría de Barcelona como destino final.

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