Cómo evitar las incertidumbres

Los tres riesgos que amenazan a toda empresa

Evitar que las cosas salgan mal debería estar en la agenda de cualquier directivo.

Los tres riesgos que amenazan a toda empresa

La mitad de las 500 grandes empresas del mundo que hace 25 años formaban parte de la lista Fortune 500, ya no existen. La incertidumbre es algo innato en toda empresa, que por simple hecho de existir está expuesta a riesgos. Unos son provocados directamente por las decisiones de los profesionales y equipos directivos, y a otros se está expuesto por circunstancias ajenas a la compañía. El riesgo y la incertidumbre están ahí. La cuestión es cómo afrontarlos.

En primer lugar, conviene diferenciar entre tres tipos de riesgos: los evitables, los estratégicos y los externos. Los primeros son aquellos que surgen porque algo se hace mal dentro de la empresa. “Puede ser por falta de seriedad profesional, por negligencia o por un despiste”, explica el profesor del área de toma de decisiones del IESE, Miguel Ángel Ariño, quien cita el caso de la tragedia de British Petroleum (BP) cuando hace cinco años vertió en el Golfo de México 4,9 millones de barriles de petróleo.

En el accidente, además del desastre ecológico que ocasionó, murieron 11 empleados. La petrolera británica se declaró culpable de 14 cargos criminales y aceptó pagar de multa 3.500 millones de euros. “Antes de que sucediera este desastre, BP estaba asumiendo un riesgo que se podía haber evitado, ya que existían indicadores que debían hacer encendido las alarmas dentro de la compañía, que tenía prisa, debido a los elevados costes de arrendamiento de la plataforma petrolífera”, prosigue el docente de la citada escuela de negocios que hoy imparte en el campus de Barcelona un seminario sobre Las tres causas más comunes por las que fracasan las empresas, y cómo enfrentarnos a ellas.

Decisiones

Para hacer frente a todas las incertidumbres que acechan a las empresas, bien sean internas, estratégicas y externas, hay que tomar una decisión clave que, en opinión del profesor del IESE, Miguel Ángel Ariño, pasa por saber a qué personas contratar.

Las organizaciones también se ponen en peligro debido a conductas inapropiadas. Es el caso del reciente escándalo de la manipulación de las emisiones de gases contaminantes en los vehículos diésel del grupo Volkswagen, que tendrá que reparar al menos 11 millones de vehículos en todo el mundo. “Esto se evitaría siguiendo protocolos y teniendo clara cual es la finalidad de la compañía”, describe Ariño.

Los fallos estratégicos también pueden desencadenar desastres dentro de las empresas. “Es cuando se persigue una oportunidad con la esperanza de obtener unos beneficios, pero todo ello no está exento de sombras que pueden hacer fracasar el intento”. Es el caso de una empresa farmacéutica cuando decide desarrollar un nuevo fármaco. O el de la productora de cine que hace una película, o la petrolera que hace una prospección en busca de crudo, y fracasan. “Sabes que asumes incertidumbres, y que puedes triunfar pero también fracasar, por lo que es importante elaborar un mapa de riesgos, donde analizar distintos escenarios”, señala el experto.

Por último, conviene tener en cuenta el tercer riesgo: el externo. Aquel que puede afectar negativamente a una empresa pero sobre el que no se tiene ningún control ni posibilidad de influir. Por ejemplo, la aparición de Amazon para una librería, una huelga de transporte para una cadena de distribución de alimentos o la erupción de un volcán en Islandia que alteró el tráfico aéreo de gran parte del norte de Europa y obligó a cancelar cerca de 6.000 vuelos en todo el continente.

“La aparición de una crisis económica es también un riesgo externo contra el que no se puede hacer nada, solo ser previsor en tiempos de bonanzas y saber que no se pueden aprovechar todas las oportunidades”, explica el profesor Ariño.

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