Blogs por Alexis Ortega

Draghi ya está preparándose.

Los inversores se mantienen a la espera de la reunión de política monetaria que celebrará este jueves el Banco Central Europeo. Mario Draghi ofrecerá una rueda de prensa que será seguida muy de cerca por los inversores. Las palabras de Draghi sobre el estado actual de la economía de la zona euro, pero sobretodo las pistas que pueda dar sobre una ampliación del €-QE son claves.

Ello es así a pesar de que se piensa que (incluso por aquellos que atribuyen como correctas las actuales valoraciones bursátiles) solo si Draghi dejara abierta la puerta de los estímulos en la rueda de prensa, las bolsas lo celebrarían con alzas. En caso contrario, es decir que Draghi diera pocas o nulas pistas sobre la pronta adopción de nuevas medidas de política monetaria expansiva, los mercados reaccionarían a la baja.

Pero para todo ello debe haber un “cocinado” que ya Draghi puede haber estado preparando. Incluso nos atreveríamos a considerar como muy probable que finalmente tenga lugar una ampliación del QE a partir de diciembre.

La clave para el “éxito” de la misión que se ha impuesto Mario Draghi es la elaboración de cuadro macroeconómico que pongan en evidencia que el objetivo de inflación del 2,0% estará lejos de alcanzarse.

A este respecto cabe comentar que la institución monetaria europea publica dos tipos distintos de previsiones macroeconómicas. Una primera consistente en las proyecciones que realiza su propio staff conociéndose en: diciembre, marzo, junio y septiembre. Asimismo y con una misma frecuencia trimestral, pero en fechas diferentes (enero, abril, julio y octubre) se dan a conocer la encuesta de previsores profesionales (“Survey of Professional Forecasters” o SPF). Se trata de un compendio de la visión de distintas instituciones de la UE sobre las mismas variables que pronostica el staff del BCE (PIB, IPC y tasa de desempleo).

Desde Finagentes Gestión consideramos determinante la evolución que pueda presentar la estimación de inflación en el 2017 para la ampliación del €-QE. La previsión vigente actual (del pasado mes de septiembre) estimó para el 2017 una tasa de incremento del IPC del 1,7% (una rebaja desde el 1,8% en las previsiones de junio). Desde el pasado mes de abril, el SPF estimaba para ese ejercicio un IPC ya del 1,6%. Si, como es presumible, la nueva estimación cae al 1,5% volveríamos a la valoración que existía en enero o lo que es lo mismo al punto de partida con el que se inició el QE del BCE.

Recientemente las estimaciones del SPF están siendo más aproximadas que las que elabora el equipo de economistas del BCE que contempló por primera vez el 2017 en las proyecciones de marzo y estimaban en ese momento un IPC para ese año en el 1,8%. Posteriormente en septiembre se recortaba al 1,7%. Este acercamiento entre las provisiones de ambos organismos (acercándose las del BCE a las del SPF) puede ser el primer paso para la formación de un consenso que abra el camino para un consenso dentro del BCE para la ampliación del QE para la reunión de diciembre.

De momento consideramos que para la convocatoria de este jueves el BCE no cuenta con el consenso necesario para ampliar las medidas monetarias.

La continuidad en la apreciación del EUR es otra variables que habrá que tener en cuenta en las posibilidades de una ampliación del €-QE. De momento parece que el QE es el único factor con posibilidades de detener esta evolución del EUR. La tan anunciada y siempre postergada subida de tipos de interés en los EEUU no ha sido muy efectiva para provovar esta caída del EUR que todos anticipaban.

Comentarios

La política monetaria tiene su efecto, pero es más su impacto comunicativo que real.La ampliación de la oferta monetaria tiene cada vez menos impacto en la presión sobre los precios, más aún cuando la economía global no avanza a la velocidad esperada y los efectos sobre la depreciación del euro no es tal.La unión monetaria precisa de otro organismo europeo para manejar de alguna forma la política fiscal, mucho más efectiva en estos momentos cuando la demanda agregada es débil en comparación con la capacidad productiva.Hasta ahora la política a este respecto solo se ha manejado a través de la "troica" y el pacto de estabilidad fiscal, pero esta forma de ver parcialmente el problema (país por país) también tiene su limitación, solo sirve para mejorar los índices de productividad regionales, pero para impulsar verdaderamente la economía, para que abandone la zona depresiva en la que se encuentra en muchas zonas o sectores, es necesario añadir impulsos fiscales desde Europa, como el olvidado plan Juncker, pero más efectivo y vertebrado desde la comisión europea.Sin una política fiscal europea común la política monetaria queda en un espejismo.
Una buena forma de aplicar políticas fiscales europeas pueden ser las enfocadas a las necesidades sociales, por ejemplo, en estos momentos, las soluciones para la acogida a la oleada sin precedentes de inmigrantes.O para la creación de un subsidio de asistencia para personas de la tercera edad sin recursos, o para familias con riesgo de exclusión laboral y social
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