Editorial

Carmena año uno, impuestos al alza

El Ayuntamiento de Madrid prepara unos Presupuestos para 2016, los primeros de la nueva administración de izquierdas liderada por Manuela Carmena, con varias subidas de impuestos, pese a que se ha visto obligada por imperativo político de toda la oposición, a reducir el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI). Haciendo gala de su más explicitada seña de identidad, el equipo de Carmena ha endurecido el tratamiento fiscal a la actividad económica, con una subida del Impuesto sobre Actividades Económicas y la creación de una tasa sobre generación de residuos urbanos a todos los inmuebles de uso no residencial, aquellos destinados a actividad comercial o productiva. En total, 57 millones de euros más de recaudación anual para compensar, en teoría, el descenso no deseado del IBI. Una cantidad nada despreciable para las arcas de un municipio que heredó saneado en términos de caja.

Si Madrid ha sido en los últimos lustros una de las ciudades tractoras de la actividad económica, abanderando la regeneración turística con revolucionarios planteamientos en horarios comerciales, y con reflejo innegable en generación de empleo, debería considerarse dos veces cualquier decisión que vía tributaria pueda cuestionar el desempeño de los últimos años.

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