La cooperativa de los arquitectos quiere duplicarse en 3 años

Arquia Banca, reinventarse tras el pinchazo del ladrillo

Arquia Banca, reinventarse tras el pinchazo del ladrillo

Tras una época en que se apostó por el tamaño como vía con la que superar la crisis bancaria –fórmula que por otra parte no tardó en quedar en entredicho con ejemplos como el de Bankia–, las cooperativas de crédito se reivindicaron como supervivientes. Llega ahora su nuevo momento de la verdad, con los gigantes ya reestructurados y con todo el sector luchando por hacer negocio con unos tipos de interés en mínimos históricos que complican duramente la búsqueda de rentabilidad. Ese es el entorno al que se enfrenta Arquia Banca, la cooperativa de crédito del gremio de los arquitectos desde 1983 y que hace un año cambio su marca para comenzar una nueva etapa, una vez superados los estragos del pinchazo inmobiliario.

Su director general, Mariano Muixí, explica que Arquia Banca está ahora ante “un momento de oportunidad”, al hilo de la recuperación del sector de la construcción al que tan ligada ha estado la entidad. No en vano, la clientela de esta cooperativa ha sufrido especialmente el derrumbe del sector de la construcción durante la crisis, aunque en ningún momento llegara a registrar pérdidas. Sí hubo crédito al promotor, aunque se trataba de “financiación para arquitectos que hacían sus pequeñas promociones”, explica Muixí. Y ahora, “en el primer año de crecimiento del sector de la construcción” tras la crisis, es el momento de poner en marcha un nuevo proyecto, con el que consolidar la apertura hacia otros colectivos profesionales, más allá de los arquitectos.

Arquia Banca comenzó este viraje en 2010 y en la actualidad, solo el 60% de su clientela son arquitectos, para ir dando paso a otras profesiones liberales como ingenieros, diseñadores o abogados. “Cualquier profesional con gabinete o despacho y una plantilla de tres o cuatro personas”, es el perfil de clientela al que se dirige la entidad, explica Muixí. “Lo peor ya pasó. El objetivo es duplicar todo en un plazo de tres años”, añade el director general de la entidad.

Sin fusiones ni refuerzo de capital

El desafío es arduo y no pasa ni mucho menos por fusiones, según explica Muixí. Arquia Banca parte de una base de 110.000 clientes, de los que 28.000 son socios, con participaciones en el capital que han recibido una remuneración el pasado año del 3%. La rentabilidad sobre recrusos propios (ROE) fue a cierre de 2014 del 8,7%, con un ratio de capital Core Tier 1 del 16,71%. “Nuestro objetivo de crecimiento es factible con los actuales recursos”, asegura Muixí, que descarta operaciones específicas de refuerzo del capital pese al objetivo de duplicar tamaño. “Aumentamos nuestros recursos propios entre 300.000 y 400.000 euros al año”, explica el ejecutivo, hasta un volumen que ahora ronda los 80 millones de euros.

En el primer semestre de este año, Arquia Banca obtuvo un resultado antes de impuestos de 9,1 millones de euros y cerró 2014 con un beneficio neto de 6,2 millones, el 6,9% más que en el ejercicio anterior.

Muixí defiende un modelo de negocio que denomina “banca tranquila, de proximidad”. Reconoce que en los últimos tiempos se ha intensificado la competencia en el sector financiero, si bien defiende que pese a su reducido tamañao, “en el cuerpo a cuerpo somos tan buenos como los demás, nuestra estrategia es la de la caña de bambú”. Arquia Banca es de hecho una gota en el mar del sistema financiero español, abocado de nuevo a un proceso de concentración, y de las cooperativas de crédito. Sus cifras están muy lejos de las del Grupo Cooperativo Cajamar, con 1,4 millones de socios y 4 millones de clientes.

Muixí reconoce que la reforma legislativa que el Gobierno preparaba para las cooperativas de crédito, que había quedado libre de una nueva regulación tras la profunda transformación de las cajas de ahorro, “quedó estancada”.

El problema de la comisión en cajeros

El nuevo modelo de cobro de comisión en los cajeros automáticos promete ser un quebradero de cabeza para las entidades más pequeñas, en especial aquellas dirigidas a una clientela residente en grandes ciudades como es el caso de Arquia Banca.

La entidad apenas cuenta con 25 oficinas en toda España y solo Madrid y Barcelona cuentan con dos sucursales. La ampliación de red no está entre las prioridades de la entidad, que aún tiene pendiente la reubicación de sus oficinas para trasladarlas de su entorno original, el de los colegios de arquitectos, a zonas más comerciales para un tipo de clientela más heterogénea.

Hasta el momento, Arquia Banca no ha cobrado a sus clientes por el uso de cajeros de otras entidades. Pero el escenario cambia sustancialmente desde el momento en que ahora es el dueño del cajero el que cobra la comisión al banco emisor de la tarjeta, que decide si repercute la tasa a su cliente, ya sea en parte o en su totalidad. “Desde hace dos meses buscamos alternativas. Intentaremos que haya la mínima penalización para el cliente y si hay que cobrar algo, se cobrará según la vinculación”, reconoce el director general de Arquia Banca, Mariano Muixí. Por el momento, la entidad está en conversaciones con el resto de entidades de Euro 6000, el sistema de medios de pago al que pertenece.

Arquia Banca ha hecho una fuerte apuesta por los canales alternativos con la firma, el pasado septiembre, de un acuerdo tecnológico con SAP para la transformación de su plataforma digital, en un proceso que prevé culminar en un plazo máximo de año y medio. En plena guerra de cajeros por el pago en efectivo, Muixí apunta que la competencia que supondrá Google en banca “es una realidad”.

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