El sector ofrece pactar comisiones para paliar su baja presencia urbana

Las cooperativas de crédito buscan aliados en el nuevo mapa de cobro en cajeros

La nueva regulación sobre comisiones por el uso de cajeros fuerza a Cajamar y Unacc a buscar alianzas para paliar su escasa presencia en zonas urbanas.

Edificio de Cajamar en Madrid
Edificio de Cajamar en Madrid

La nueva regulación sobre el cobro de comisiones por el uso de cajeros automáticos de la banca supone el fin de la llamada tasa de servicio o de intercambio que las entidades solían cobrarse unas a otros cuando un cliente ajeno acudía a sus terminales.

A partir del próximo 1 de enero, como tarde, cada entidad establecerá cuánto cobra a sus competidores por dar servicio a sus clientes. Una revolución para el sector financiero que amenaza especialmente a las cajas rurales y cooperativas de crédito, con escasa presencia en zonas urbanas y una red que apenas suma la mitad de las 9.000 oficinas que tiene CaixaBank en solitario.

En cifras

16

millones de euros se le reclaman a CaixaBank en la demanda colectiva presentada ayer por la plataforma de usuarios Adicae, que le exige la devolución de todas las comisiones de dos euros cobradas por el uso de sus cajeros desde marzo.

1.300

ca jeros suma toda la red de cajeros de Cajamar, que aunando a 19 cajas rurales es la mayor cooperativa de crédito, frente a los 9.000 de CaixaBank.

64%

de las 3.400 oficinas de las entidades agrupadas en Unacc que se encuentra concentrado en poblaciones de menos de 25.000 habitantes.

Los socios de Cajamar y Unacc, las dos grandes agrupaciones del sector, se exponen a comenzar a pagar elevadas comisiones al resto de entidades financieras por las retiradas de efectivo que haga su clientela en las ciudades. El sector busca ahora alianzas con las que evitar un impacto de calado en sus cuentas.

Así lo admiten desde Cajamar, que agrupa 19 cajas rurales y es la mayor cooperativa de España. La firma avanza que se encuentra “ya en conversaciones con otras entidades” para lograr “mediante acuerdos bilaterales o multilaterales, dar una cobertura geográfica lo más completa posible” a sus clientes. “Para ello ponemos encima de la mesa nuestros 1.300 cajeros y la gran capilaridad de nuestra red de cajeros en las provincias del corredor mediterráneo, Canarias y Baleares”, ofrecen.

Hasta ahora, el grupo no cobraba nada a sus clientes por el uso de cajeros Servired de terceros “en siete de cada diez casos”. Esto es así porque Cajamar solo aplicaba comisiones en aquellas provincias donde cuenta con un elevado número de cajeros (Almería, Málaga, Murcia, Alicante, Valencia, Castellón y Las Palmas) pero ofrecía gratis el servicio donde su red es menor.

Una estrategia comercial que ahora está en juego. Cubrir para sus clientes el coste de dos euros que pretenden trasladarles entidades como CaixaBank supondría un sobreesfuerzo comparado con la tradicional tasa de intercambio de 60 céntimos. Por contra, dejar de prestar servicio gratuito por la retirada de efectivo en las zonas geográficas donde Cajamar tiene una escasa red de cajeros puede desincentivar con fuerza la fidelidad de sus cuatro millones de clientes.

“Trabajamos para atender a nuestros clientes de la mejor forma y con los mayores medios allí donde se encuentren”, exponen desde el grupo, donde reconocen “los altos costes que tiene el mantenimiento de una red de cajeros” pero instan a sellar “acuerdos bilaterales que aseguren una proporcionalidad en las tarifas”.

Unacc, la patronal de las cooperativas de crédito que engloba al resto de cajas rurales, se encuentra en una situación similar. Aunque cuenta con una red de 3.400 oficinas repartidas por todo el país, el 64% de ellas está situada en poblaciones de menos de 25.000 habitantes y su presencia en las ciudades es prácticamente testimonial.

Alcanzar acuerdos con terceros que suplan su ausencia en las grandes ciudades a bajo coste es un factor fundamental para sobrevivir en el nuevo mapa de cajeros.

Tres grupos con los que negociar

CaixaBank no solo ha sido la entidad responsable de la revolución que ha sacudido al sector, pues fue la primera en anunciar que pasaría a cobrar dos euros directamente a los clientes de otras entidades que usaran sus cajeros en lugar de aplicar la tradicional tasa de servicio, sino que promete convertirse en la entidad diferencial bajo la nueva regulación. La firma catalana aspira a traspasar ahora esa comisión de dos euros a la competencia cuando los clientes de esta acudan a sus cajeros. Banco Santander y BBVA, que anunciaron que seguirían sus pasos, estudian ahora si seguirán optando por una alta comisión bajo el nuevo marco.

Banco Sabadell, Bankia y las entidades adheridas a la red de cajeros Euro 6000 conforman, de momento, el bloque estratégico más numeroso que se ha agrupado en el sector financiero para afrontar el nuevo marco de cobro por el uso de cajeros automáticos. Surgida como reacción al grupo de entidades que anunciaron que cobrarían dos euros a los clientes ajenos, esta alianza se adaptará a la nueva norma sellando un pacto multilateral por el que los miembros solo se cobrarán una pequeña tasa unos a otros cuando los clientes acudan a cajeros de los asociados. Cajas rurales y cooperativas tratarán de llegar a acuerdos con este grupo.

Frente a los grupos que rápidamente han definido sus posiciones, bien porque van a aplicar grandes tasas a sus competidores, bien porque se agrupan para repercutirse bajos costes los unos a los otros, se sitúan entidades como Banco Popular, que ha barajado unirse a los dos bloques, o Bankinter, que ha tenido acercamientos con la alianza, pero que en todo caso siguen pendientes de definir su estrategia. Si permanecen como independientes tendrán que llegar a pactos bilaterales con cada entidad o aceptar las comisiones que les imponga el resto cuando no quieran negociar, lo que las convierte en un tercer grupo con el que rurales y cooperativas acabarán sentándose.

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