Editorial

Un sector de tasación transparente

Las sociedades de tasación de la banca española han pasado en los últimos años de controlar la mitad del mercado a desaparecer. La presión regulatoria que el Banco de España impuso hace tres años sobre las entidades financieras para desligar ambas actividades ha llevado a los bancos a cerrar o a vender sus tasadoras.

Los motivos del organismo que preside Luis María Linde para aplicar esa política han sido fundamentalmente dos: favorecer la independencia de la actividad y evitar la generación de conflictos de interés. Hasta hace unos años, acudir a la sociedad de tasación del banco era el paso habitual para el cliente que pretendiese solicitar una hipoteca con el fin de adquirir un inmueble. Un esquema de negocio que contribuyó, junto a otros factores, a facilitar el crecimiento de la burbuja inmobiliaria y que ha generado numerosos conflictos de intereses tanto antes como después del estallido de la crisis económica.

El proceso de salida de la banca del sector de tasación ha puesto así punto y final a cualquier sombra que pueda volver a poner en cuestión la independencia de la actividad de las tasadoras al tiempo que ha transformado el perfil de este mercado de forma radical gracias a una cascada de operaciones de venta. Es el caso de BNP, que vendió Tasaciones Hipotecarias a la consultora John Lang Lasalle; de Unicaja, que traspasó Tasaciones Andaluzas a Tecnitasa, o de Bankia, al vender Tasamadrid a Advent International, que previamente había adquirido ya Tinsa, la tasadora que compartían CECA y 35 cajas de ahorros, entre otros movimientos. Otro ejemplo ha sido Santander, al reconvertir su filial Sivasa, que ya no opera como tasadora, sino que coordina a las sociedades externas que dan servicio a la entidad.

Desde AEV, la principal patronal del sector de las sociedades de tasación, se reconoce que todo ese proceso ha redundado en una mayor calidad en la actividad, que ha ganado considerablemente en transparencia e independencia. La consecuencia de la separación de ambas actividades es que hoy ninguna entidad bancaria vuelca el grueso de su actividad en una o dos tasadoras. Pese a ello, el mercado tasador sigue dependiendo económicamente de la banca, dado que el 70% de sus ingresos provienen de esta. Sin embargo, la regulación del Banco de España ha establecido suficientes restricciones y murallas chinas como para impedir que puedan proliferar los conflictos de interés. Se trata de una normativa exigente y severa cuyo objetivo es garantizar al máximo la profesionalidad y la transparencia de un sector que está llamado a incrementar su negocio al ritmo de recuperación del mercado inmobiliario y el conjunto de la economía.

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