¿Es sostenible la Seguridad Social?

Medio millón de euros más al día para pagar las pensiones

El sistema de pensiones, en cifras Ampliar foto

El gasto en pensiones ha encadenado siete meses creciendo por debajo del 3% (el nivel más bajo desde 2002) y se ha situado en septiembre en 8.292 millones de euros, según el avance hecho público ayer por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Lejos quedan las épocas en que la factura para el pago de las pensiones crecía a tasas del 5,05% (2010) o del 8,50% (2008).

Eso, sin embargo, no sirve para ocultar el importante agujero con el que cuenta el sistema de pensiones en España. Para que el Ejecutivo pueda hacer frente cada mes de este año al pago de las prestaciones, tiene que destinar 476.000 euros más al día a esta partida. Una cifra sensiblemente inferior a la de años anteriores (662.000 en 2014, 978.000 en 2013, 918.000 en 2012, 877.000 en 2011 o 1,9 millones en 2010), pero que se antoja insostenible en el medio y largo plazo.

Todo apunta a que habrá que recurrir al Fondo de Reserva de la Seguridad Social, más conocido como la hucha de las pensiones, que contaba con 66.815 millones en 2011 y que ha sido utilizado posteriormente cada año para hacer frente al pago de las pensiones. En 2012, se sacaron 7.003 millones; en 2013 se usaron 11.648 millones; en 2014 otros 14.000 millones y finalmente en 2015 8.446 millones. A 1 de julio de 2015 contaba con unos fondos de 39.520 millones, que se verán mermados en otros 6.283 millones el próximo ejercicio, tal y como ha previsto el Ejecutivo en los Presupuestos Generales del Estado para 2016.

La Autoridad Fiscal prevé que el déficit de la Seguridad Social será del 1% en los próximos ejercicios

Afiliados por pensionista

Las sucesivas reformas puestas en marcha, como el endurecimiento de las condiciones para la jubilación anticipada o la reforma para limitar la revalorización de las prestaciones (en 2015 y 2016 solo subirán un 0,25%), han servido para aliviar las cuentas de un sistema cuyas costuras amenazan con romperse en cualquier momento. Asimismo, la creación de empleo (en el segundo trimestre de 2015 había medio millón de ocupados más que hace un año) ha servido para que los cotizantes del sistema vuelvan a crecer y para que la tasa que relaciona el número de afiliados con el de pensionistas se haya parado este año por primera vez tras siete años consecutivos de descenso.

En agosto, último dato disponible, había 2,25 ocupados por cada pensionista, el mismo porcentaje que en el cierre de 2014. Sin embargo, estas cifras tienen cierto sesgo, ya que en el caso de los ocupados incluyen a los desempleados (que no cotizan durante todo el tiempo que permanecen parados) y en el de las prestaciones solo tiene en cuenta las pensiones (8,4 millones) y no el de pensionistas (9,3 millones), puesto que hay un número importante de jubilados que cobra más de una pensión. Si para el cálculo de la tasa de dependencia utilizamos el número de afiliados sin contar los desempleados y contamos el número de pensionistas, la tasa baja a 1,8 ocupados por pensionista. Una cifra que hace el sistema insostenible.

Un gasto que no se compense con los ingresos conlleva una situación de déficit de la Seguridad Social en un contexto de consolidación fiscal como el que ha pactado el Gobierno con las autoridades comunitarias. El plan de estabilidad hasta 2018 prevé un desfase entre ingresos y gastos de la Seguridad Social de tres décimas este año y otro de seis décimas para 2016. Un escenario radicalmente diferente al vaticinado el miércoles por el presidente de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef), José Luis Escrivá, que estimó que el déficit del sistema estará cercano al 1% en los próximos años. Esas desviaciones, por lo tanto, deberán ser compensadas por otras administraciones, algo que parece difícil en el caso de las comunidades autónomas, que tampoco van a cumplir el objetivo de déficit del 0,7% y del 0,3%. Pese a ello, Escrivá estimó que ese desfase será manejable. "Conviene no dramatizar con la desviación de las cuentas de la Seguridad Social, pero espero que los objetivos de esta administración para los próximos años sean menos exigentes".

El presidente de la Airef destacó que los ingresos se están recuperando "moderadamente" por la dinámica del empleo, pero advirtió de que la baja inflación y la devaluación interna que ha afectado a los salarios han supuesto un freno en el crecimiento nominal de las cotizaciones sociales. "Va a resultar muy difícil que los fondos de la Seguridad Social puedan avanzar hacia la estabilidad presupuestaria en los próximos años", apuntó.

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