Editorial

La recuperación y el empleo

La recuperación económica no será verdad hasta que la noten los ciudadanos. Esta tautología, que no se le cae de la boca de un buen número de representantes políticos, y más especialmente a los neopolitólogos que desde la academia han empezado a subir las escalas del poder tras su popular paso por las plazas, es exactamente eso: una obviedad. No hay riqueza si no llega a la mayoría. Y la manera más justa de entender esto es en términos de empleo. Aunque a un buen número de voces parezca habérseles olvidado, y mientras no se demuestre lo contrario, el empleo productivo se crea en las empresas. Es meridiano que el sector público también es un importante yacimiento de empleo, pero cometerá un serio error el que olvide que este es subsidiario de la riqueza que crea el sector privado. Sin ingresos por impuestos y otras partidas, malamente va la Administración pública a atender las imprescindibles nóminas del funcionariado. Puede que las cifras macro disten de la realidad de la calle, pero también hay una verdad innegable. Ayer, sin buscar más, varias empresas pusieron de manifiesto cómo las mejoras están llegando al empleo. Es el caso de los 1.000 nuevos trabajadores que contratará Renault para reimplantar por primera vez desde 2011 el tercer turno, o los 200 nuevos copilotos que contratará Vueling por su crecimiento.

 

 

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