Editorial

Que el regulador saque la lupa

El préstamo de acciones se ha disparado en la Bolsa española de la mano de unos altibajos que han impulsado la toma de posiciones cortas que disparan la volatilidad. Es un círculo vicioso. Y esto ocurre muy significativamente en el Ibex. Las posiciones cortas, o bajistas, son apuestas a que un valor bajará. Lo habitual es pedir prestados los títulos a otro inversor, que se beneficia por ello de un interés, y venderlos. Al bajar estos, se recompran en mercado a menor precio y se devuelven al prestamista. El beneficio está en la diferencia. Si el valor subiera se cierran rápidamente la posiciones para evitar pérdidas y se suelen dar fuertes alzas. Es decir, se trata de una fórmula que exacerba la volatilidad y añade fuertes dosis de incertidumbre el mercado. Del calado de esta inquietante operativa da idea el hecho de que, en estos momentos, de las 35 empresas del Ibex hay 24 que tienen más del 10% de sus títulos prestados con un compromiso de devolución –habitualmente para fines bajistas–, y es más, de ellas hay siete en los que ese porcentaje supera el 20%. Conviene que el supervisor esté muy atento a esta práctica, que es legal siempre que no se realicen ventas a corto a descubierto, es decir, sin ni siquiera tener las acciones. Porque se están viendo valores sometidos a una especulación tan extrema que hace saltar la duda.

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