Editorial

La seria señal que da Glencore

Cuando el gigante mundial de las materias primas Glencore estornuda, estas tienen gripe. La tormenta de los mercados en China y la desaceleración de su economía han impactado de lleno en el grupo suizo propietario en España de Asturiana de Zinc. China es el primer comprador de materias primas y aunque la estadística oficial hable de leve desaceleración, los mercados se temen una realidad peor, con el consiguiente desplome de los precios. La entrada en recesión de Brasil ha venido a sumarse al incierto escenario de los emergentes. La alarma de la cotización de Glencore, que ha reducido el precio de sus acciones más de la mitad en un año, sonaba con fuerza (el índice de materias primas baja el 31% en doce meses). Ahora la sirena se ha vuelto estridente. Pero el aviso más serio de las curvas que vienen es el durísimo plan que acaba de anunciar el gigante suizo fundado por Marc Rich hace cuatro décadas. Glencore suspende el dividendo este año y el que viene, ampliará capital en 2.215 millones, quiere recortar en 9.000 millones su enorme deuda de 26.150 millones y vender activos. Mientras Morgan Stanley y Citi suscribirán el 78% de la ampliación, los máximos responsables de Glencore quitan hierro al problema. Pero serán ellos, multimillonarios desde la salida a Bolsa de Glencore, quienes tendrán que suscribir el resto.

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