Editorial

Telefónica e Iberdrola abren camino

El anuncio de nuevas emisiones de bonos por parte de Telefónica e Iberdrola marcó ayer el regreso de las compañías españolas al mercado de deuda, tras la última gran emisión de envergadura, realizada por Gas Natural el pasado 21 de abril. Telefónica ha comenzado a emitir a seis años, por un importe que podría alcanzar los 1.000 millones de euros y un precio que rondaría el IPT MS más 98 puntos básicos. Iberdrola lo ha hecho a ocho años por un importe cercano a los 500 millones de euros y un precio equivalente al IPT MS más entre 115 y 120 puntos básicos. El objetivo de la operación de la eléctrica es destinar los fondos a propósitos corporativos generales.

La vuelta a los mercados de ambas compañías constituye una muestra de fortaleza y de confianza, tras un verano que ha estado violentamente marcado por la inmanejable tormenta bursátil de China. Aunque el Banco Central del país asiático ha anunciado que la corrección en los parqués “prácticamente ha terminado”, las Bolsas europeas siguen mostrando dificultades para superar con autoridad el contagio. El más perjudicada en la sesión de ayer fue el selectivo español, que cerró con un descenso del 0,17%, mientras que el resto de los parqués lo hicieron con leves subidas.

Aun con las dificultades de esta coyuntura todavía inestable, el regreso al mercado de deuda de Iberdrola y Telefónica podría servir de acicate para hacer revivir estas operaciones de financiación entre las empresas españolas. El reestreno de las colocaciones se produce no solo en un entorno marcado por las turbulencias asiáticas, sino también por los efectos de la incertidumbre griega y los repetidos rumores de una posible subida de tipos de interés en Estados Unidos. Pese a ello, el paso adelante dado por ambas compañías se ha repetido también fuera de España. Así ha ocurrido con el grupo irlandés de alimentación Kerry Group, que ha emitido deuda por 750 millones de euros, o con American Honda, que ha colocado bonos por valor de 1.000 millones.

La clave para que todas estas operaciones no constituyan simples casos aislados, sino que contribuyan a inaugurar un otoño rico en emisiones, está en manos de Pekín, pero también en las del resto de reguladores. Mientras las autoridades chinas han sacado un buen arsenal de artillería para calmar la crisis, el anuncio el pasado jueves por parte del BCE del refuerzo de su programa de compra deuda constituye otro ejemplo de cómo insuflar confianza en los inversores. Todo ello puede propiciar que esta segunda parte del año permita a las empresas europeas volver a financiarse con colocaciones de bonos en los mercados. Y que el ejemplo de Telefónica e Iberdrola sea pronto seguido por otras compañías españolas.

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