Spain Tech Center elige a sus participantes

Silicon Valley, escuela para startups españolas

Uno de los eventos de la anterior edición de Spain Tech Center en San Francisco.
Uno de los eventos de la anterior edición de Spain Tech Center en San Francisco.

Silicon Valley, en San Francisco (EE UU), es el espejo en el que quieren mirarse muchas de las startups foráneas, incluidas las españolas. Los éxitos de unas, hoy gigantes multinacionales, y los fracasos de otras, sirven como escuela para las empresas tecnológicas que surgen después. Con esta idea nació Spain Tech Center (STC), una iniciativa de Red.es, el ICEX y Banco Santander y gestionada por la consultora de innovación Opinno.

Esta plataforma ha comenzado esta semana el plazo para que startups españolas se apunten. La iniciativa permite a las 15 empresas que participarán en esta edición, la cuarta ya, viajar a Silicon Valley entre el 9 y el 20 de noviembre. Allí, acudirán a un curso intensivo con 35 talleres y visitas para conocer la experiencia de empresas como Uber, Dropbox, eBay o Google.

Rafael Salazar es el responsable del Spain Tech Center en San Francisco. Explica que el fin último del programa es adaptar a las empresas españolas al universo de Silicon Valley. “Les asesoramos en todo lo necesario, desde el modelo de negocio hasta los temas legales”, asegura, “hay mucho cambio cultural entre España y EE UU”.

Durante el mes de septiembre está abierto el plazo para que se inscriban los interesados. En los dos primeros días se han apuntado unas 25 startup, según explica Salazar. Cuando acabe el periodo para presentar su candidatura, Opinno seleccionará entre ellas a las que cumplan una serie de requisitos: lo maduras que estén, lo novedosas que sean, el calado tecnológico y el nivel de competencia que puedan tener en Estados Unidos.

Las seleccionadas tendrán dos días de tutorías en Madrid, donde se les explicará los detalles previos necesarios para preparar el viaje y para asentarse en San Francisco. La plataforma ayuda en todo salvo en el billete, el alojamiento y la manutención en el país. “Se necesita que las empresas valoren dónde están y las dificultades que tendrán en la ciudad más cara de EE UU”, explica Salazar. En este sentido, argumenta que es necesario explicar las verdades y los mitos sobre este lugar. “Hay una concepción en muchos casos equivocada de lo que es San Francisco, es importante aclararlo”, afirma.

Una vez llegados a la Meca de las startups comienza el programa intensivo de formación. Allí se explicará cómo funciona ese mundo del emprendimiento estadounidense, desde cómo contactar con inversores a la búsqueda de una oficina donde desarrollarse. “Lo fundamental es que, si una empresa quiere desarrollarse en EE UU, tiene que instalarse allí, lo solicitan los propios inversores”, asegura.

“Las empresas españolas tienen que saber moverse, el ritmo es más rápido y es imprescindible tener una buena red de contactos”, comenta Salazar. Él reside allí, ya que el STC, además de esta iniciativa, sirve como “puente” para cualquier firma tecnológica española que quiera dar el salto a EE UU. “Les asesoramos”, afirma, “e incluso les ofrecemos un espacio donde poder trabajar, esto es muy difícil de encontrar ya que una mesa de trabajo te puede llegar a costar 900 dólares al mes”. La oficina done está instalada es un conocido espacio de coworking donde se han creado compañías como Dropbox.

No todas se quedan

Salazar es claro. Desde el principio destaca lo complicado que es sobrevivir en un mercado como el de San Francisco. “Es muy maduro y la competencia es mucho mayor que en España”, afirma. Por eso, entiende que no todas las participantes se queden en EE UU. “Normalmente 7 de cada 10 se vuelven cuando acaba el programa”, señala, “algunas comprenden que o bien no están preparadas todavía o que este mercado no les resulta tan interesante”.

Salazar asegura que la biotecnología y los vídeojuegos, así como alguna firma de software, son las startups españolas que más cabida tienen en el mercado estadounidense. Otras, se encuentran con una competencia excesiva. “Les asesoramos sobre cómo diferenciarse del resto, incluso les modificamos el plan de negocio”.

La última semana de este programa está destinada a entrevistas con posibles inversores. “Ayudamos a las empresas con nuestra red de contactos para empezar en Silicon Valley”. Además de tener presencia en EE UU, especialmente del consejero delegado, los inversores suelen pedir que se tenga a miembros locales en el equipo, según explica Salazar.

El responsable del STC asegura que, aunque las empresas que participen en la iniciativa decidan finalmente no quedarse por falta de fondos o de madurez del proyecto, el evento sirve como forma de aprendizaje para la evolución de empresas tecnológicas. “Aunque nos centramos en EE UU, damos una formación muy completa”. Salazar comenta que hay empresas que incluso habiéndose vuelto a España, han optado más tarde por reintentarlo en San Francisco.

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