Había ofrecido 190 millones por el hotel madrileño

El magnate Queiroz rechaza la oferta de Gilinski por el Villa Magna

Entrada del madrileño Hotel Villa Magna.
Entrada del madrileño Hotel Villa Magna.

No todas las operaciones que parecen cerradas, finalmente lo están. Igual que David de Gea se quedó en el último minuto sin fichar por el Real Madrid, en el mundo financiero también se dan por rotas negociaciones cuando el final parece cercano. Eso será al menos lo que pensará Jaime Gilinski, magnate colombiano y principal accionista del Sabadell, al ver rechazada su oferta de 190 millones de euros por el madrileño Hotel Villa Magna.

A finales de junio se llegó a publicar que Gilinski, quien controla más de un 5% de Sabadell, había cerrado la compra del hotel. El vendedor era el holding portugués Sodim, del empresario Pedro Queiroz Pereira, propietario de compañías en diversos sectores, como la papelera Portucel. Pero el millonario luso finalmente ha rechazado esa oferta.

“No es cierto que se haya vendido el Hotel Villa Magna. Sodim no aceptó las últimas condiciones para la transacción”, asegura una fuente oficial de la compañía portuguesa. “En ningún momento esa venta estaba cerrada”, añade.

La última oferta de Gilinski fue de 190 millones, un montante que para los expertos parecía definitivo, a falta de ultimar los flecos del acuerdo. Pero Queiroz rechazó finalmente la cifra a principios de agosto. “Sospechamos que se dio la noticia de la venta para hacer presión”, se lamenta desde la compañía portuguesa. “La realidad es que el señor Queiroz dijo que no a los 190 millones”, añade. La consultora JLL tenía el mandato de venta del hotel, pero ha declinado hacer comentarios sobre este tema.

Para la portuguesa Sodim, la última oferta es insuficiente. Y lo justifica en que la economía española está creciendo y los ingresos en turismo también aumentan, incluso a un mayor ritmo, especialmente entre los visitantes de Madrid, lo que está beneficiando al negocio. “El hotel Villa Magna mantiene un alto nivel en tasas de rentabilidad y ocupación”, asegura el portavoz de Queiroz.

De hecho, las cuentas presentadas en el registro muestran esa mejora. Si en 2013 el hotel había facturado 19,5 millones, un año después la cifra ascendió hasta los 23,4 millones, un 19,36% más. A su vez, el beneficio creció un 62,75%, hasta alcanzar los 6,2 millones.

El Villa Magna es un hotel de cinco estrellas situado en el paseo de la Castellana. Junto al Ritz y al Palace, se encuentra en la más alta gama de turismo de lujo en la ciudad. Históricamente ha estado gestionado por Hyatt, pero tras la remodelación terminada en 2009, las riendas pasaron a Sodim. La transacción, de momento truncada, sigue la estela de la reciente venta, también en Madrid, del Hotel Ritz, comprado por la familia saudí Olayan y el grupo hotelero Mandarin, quienes desembolsaron 130 millones. En principio, el potencial comprador Gilinski tenía como objetivo llegar a un acuerdo con alguna marca hotelera de prestigio que se hiciera cargo de la gestión.

Fuentes cercanas al proceso aseguran que está aún abierto, que no se ha descartado a falta de un renegociación de precio. Y apuntan a otras operaciones como el Hotel Ritz, que tardó dos años en cerrarse, mientras esta lleva solo cuatro meses en discusión.

Por su lado, Queiroz no descarta escuchar ahora otras ofertas, ya que se asegura que inversores árabes y estadounidenses han mostrado interés. Otras voces dan por fallida la operación, aunque especulan que se pretenda una mejora de la puja por parte de Gilinski. “Siempre hay una cifra, aunque el señor Queiroz no maneja ahora mismo ninguna”, señala su portavoz.

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