Reduce en 611 millones la deuda de Repsol y analiza adquisiciones

Sacyr retoma el dividendo y dispara sus expectativas tras la venta de Testa

Manuel Manrique, presidente de Sacyr.
Manuel Manrique, presidente de Sacyr.

La presentación de resultados del primer semestre de Sacyr, a la que no faltó ayer el presidente Manuel Manrique, vino cargada de anuncios de calado: el grupo vuelve a repartir dividendos, se dispone a realizar compras, ha hecho y hará aún importantes amortizaciones de deuda, y espera duplicar el ebitda de 2014 para el ejercicio 2020, pasando de los 383 millones a una horquilla de 700 a 750 millones en esa fecha.

Sacyr deja atrás su crisis y todo ello viene desencadenado por la desinversión en la patrimonialista Testa, por la que Merlin paga 1.794 millones de euros con una prima del 17% sobre el valor neto de los activos. La que venía calificándose como “joya de la corona” de Sacyr, por su estable generación de ebitda, se ha convertido en trampolín para la compañía, que obtiene 3.600 millones a raiz de esta operación entre recorte de deuda y recursos para crecer. Ya sin Testa en el perímetro, Sacyr asegura que en 2016 habrá recobrado el citado pulso de 2014 en cuanto a resultado bruto.

Al margen de los 1.632 millones de deuda que el grupo borra por Testa, el tijeretazo más significativo se ha producido en el crédito de Repsol, del que se restaron 611 millones el pasado 23 de julio. El principal crédito del grupo de infraestructuras, que soporta la participación del 8,8% en la petrolera, adelgaza un 30%, de 2.265 millones en el arranque de 2015 a 1.654 millones, lo que da viabilidad a Sacyr para permanecer en Repsol como accionista de perfil industrial. Espera ahora la revalorización de la acción, con la puesta en valor de la compra de Talisman, y busca sinergias para la joven Sacyr Industrial.

SACYR 2,49 -0,72%

Además, la deuda corporativa ha sido rebajada un 70%, en 201 millones, y la dirección financiera avanzó que se eliminará este mes el 76% de la que cuelga de la participación en la concesionaria Itínere, con el próximo pago de 183 millones de euros.

Cosecha de 2015

Una vez contabilizado un beneficio de 61,7 millones en el primer semestre, con un alza del 1,6% respecto a junio de 2014, resultado que se alimentó de extraordinarios, el consejo de administración aprobó ayer la vuelta al pago de dividendos. La cantidad bruta a repartir, a cuenta del resultado de 2015, es de 25,7 millones tras seis años de sequía. Los 0,05 euros brutos por acción se entregarán el 15 de septiembre. Al respecto, Manrique manifestó su deseo de que la política de dividendos se estabilice en la compañía.

“Hemos culminado casi cuatro años de reorientación estratégica y reestructuración financiera con un éxito sobresaliente”, apuntó el presidente ante los analistas. El primer ejecutivo abundó en que Sacyr debía reducir su deuda y obtener nuevos recursos para incrementar el volumen de divisiones como Valoriza, Industrial y Concesiones, para la que se prevé la entrada en redes de transmisión de energía. Ahora se buscan adquisiciones para provocar el desembarco del área de construcción en EE UU y potenciar Industrial, que viene de hacerse con el 50% de la filial española de Fluor y tiene identificadas oportunidades de negocio por 15.000 millones.

A nivel financiero, Sacyr pretende abrir a finales de año el proceso de obtención de rating con el objetivo de acudir al mercado de bonos y reducir su dependencia de los bancos. Una vez recortada la deuda neta, que cae de 7.084 a 5.334 millones, la empresa “abre ahora nuevas líneas de financiación y negocia condiciones más favorables”, dijo Manrique en su presentación.

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