Josep A. Planell, rector de la Universitat Oberta de Catalunya

"Hay que buscar quien te pague las matrículas"

"Si recibiésemos la subvención de las presenciales podríamos bajar los precios"

"Hay que generar unos 60 millones de euros al año en matrículas"

Josep Anton Planell, rector de la UOC.
Josep Anton Planell, rector de la UOC.

Hoy casi nadie puede concebir una universidad sin una oferta online. Además de la aparición de un buen número de universidades a distancia, las instituciones más clásicas también se están adaptando a las demandas de unos estudiantes que llevan la tecnología en la sangre. La competencia es grande, y Josep Anton Planell (Barcelona, 1951), rector de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), es consciente. Físico de profesión, fue elegido para su actual cargo en 2013, después de dirigir el Instituto de Bioingeniería de Cataluña durante ocho años. Ahora le toca encontrar la fórmula para que la UOC, pionera en formación online y con 52.500 estudiantes, aumente su presencia internacional y aporte soluciones tecnológicas diferenciales a sus alumnos.

Pregunta. ¿Cómo se están adaptando a la creciente competencia?

Respuesta. En lo tecnológico, creemos que es clave la adaptación a los dispositivos que el estudiante tiene al alcance de la mano. Cuando la UOC empezó, le tenías que pedir al estudiante que se comprara un ordenador. Hoy no le puedes pedir eso, porque lo que todos manejamos son tabletas, son móviles... Una de las cosas que estamos haciendo es todo un plan para adaptarnos a las tecnologías existentes hoy en día. En lo formativo, insistimos en un reto: la personalización de la educación, en el concepto de formación a lo largo de la vida. Los trabajos ya no son para siempre, y la formación que tu recibes entre los 18 y los 22 años no será suficiente para toda la vida profesional. Por tanto, tendrás que seguir formándote para reorientar o progresar en tu carrera. La formación a empresas también será relevante.

P. ¿Llegará el momento en que toda carrera pueda estudiarse online?

R. Nosotros queremos romper los límites de la virtualidad: que la mayoría de contenidos académicos se puedan hacer online. Estaremos de acuerdo en que no vas a poder hacer virtual, si eres biólogo, la preparación de las muestras para ver las células. Pero todos los contenidos académicos que dan soporte a esta formación, se pueden virtualizar. Debemos ser capaces de preparar contenidos para ciertos tipos de formaciones que no se han hecho virtualmente nunca. Nuestro reto ahora está en desarrollar un grado de bellas artes totalmente virtual, en colaboración con el museo Reina Sofía.

P. ¿Cuál es su estrategia a nivel internacional?

R. Actualmente tenemos estudiantes repartidos en todo el mundo, por Europa, alguno por Dubái, en Asia, Latinoamérica, en México o Colombia… La mayoría de ellos son españoles en el mundo. De los casi 52.000 estudiantes que tenemos, con pasaporte extranjero estamos en menos de 2.000. El gran reto es la internacionalización, con el foco en cuatro grandes países de Latinoamérica: México, Perú, Colombia y Chile, a través de universidades locales que quieran entrar en este tipo de formación. Asociarte va a ser lo que te va a abrir la puerta, más que llegar allí como un conquistador.

P. ¿La formación online es para gente mayor?

R. Esto está cambiando. En nuestra universidad, el 64% de los estudiantes tiene más de 30 años, que en muchos de los casos tienen una familia e incluso una hipoteca. Es una persona que trabaja y que quiere formación a lo largo de la vida y quiere progresar profesionalmente. Hay casos que solo es por el placer de estudiar, pero la mayoría quiere seguir formándose. El 70% tiene estudios previos. Si hemos visto que, entre 2007 y 2013, hemos doblado el número de parados que estudian. Hemos pasado de un 7% a un 15%. Y el tercer grupo de personas que se matriculan son jóvenes que vienen de Formación Profesional. En el futuro habrá una mayor mezcla, de gente que siendo joven quiera estudiar online, si no una carrera entera, sí parte de ella. Eso es la personalización.

P. Uno de los problemas de este modelo educativo es el abandono. ¿Cómo harán para que disminuya?

R. Todas las universidades online tienen una tasa de abandono muy elevada, porque aunque haya acompañamiento, y esa es la base del modelo educativo de la UOC, hay una parte muy importante de autoaprendizaje. La nuestra no es superior a las demás, y está entre el 30 y el 35% a los seis semestres. La solución parte de la atención al estudiante. En la personalización, que el estudiante se sienta acompañado y que vea que puede acabar haciéndolo. La tutorización del estudiante, que lo va guiando a lo largo de toda la carrera, y luego en cada aula virtual tiene un consultor. Y la colaboración. Creemos que el aula virtual debe acabar convirtiéndose en una red social de estudiantes que trabajan conjuntamente y discuten. Cuando tú aprendes más, es cuando tienes que explicar algo a otros.

P. La Generalitat ha disminuido en los últimos años su aportación a la UOC. ¿Cómo lo han compensado?

R. El presupuesto está en unos 90 millones al año, y la financiación pública es de 25. Eso significa que debemos generar el resto de presupuesto de las matrícula. Hasta ahora no ha habido otro tipo de financiación. En este presupuesto también entra la investigación. Hay que generar unos 60 millones de euros al año en matrículas. Esta es una de las razones por las que queremos internacionalizarnos, hay que buscar quien pague las matrículas. Trabajamos con precios públicos, fijados por la Generalitat, que son superiores a los de las presenciales. Y esto hace que el precio acabe siendo superior. Si recibiésemos un 75% de subvención, como las presenciales, podríamos ir a precios más bajos. El ejemplo es la Uned. Me gustaría tener la subvención que tienen, porque podríamos ir a precios muy competitivos o, comparativamente, tirados.

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