Los inversores que acudían a diario al parqué dejarán de hacerlo

Fin de los tiempos en que se podía ir a la Bolsa a mirar

Desde el 1 de septiembre los inversores ya no podrán acudir al parqué de la Bolsa de Madrid

Los inversores que acuden diariamente defienden su acceso al Palacio de la Bolsa

El parqué del Palacio madrileño de la Bolsa
El parqué del Palacio madrileño de la Bolsa EFE

A finales de julio se hacía público que desde el 1 de septiembre los inversores ya no podrán acudir al parqué de la Bolsa de Madrid a título particular para observar la evolución de sus carteras. La noticia era un verdadero jarro de agua fría para quienes, en su mayoría personas de avanzada edad, acuden a diario a la Plaza de la Lealtad y han convertido la Bolsa en su lugar habitual desde el que seguir sus inversiones.

A partir de septiembre desaparecerá, por tanto, la conocida imagen del inversor que vigila las pantallas desde el interior del edificio de la Bolsa, como si con ello entrara en las mismas entrañas del mercado de valores, y que se había convertido ya en parte del paisaje de la plaza bursátil madrileña. Para los inversores más veteranos, que rechazan con enfado el calificativo de “yayo brókers”, es una mala noticia que han recibido con tristeza. La mayoría de ellos se resisten a hablar y, tristemente solo comentan “nos quedan unos días para irnos”. Emilio, de unos sesenta años y portavoz voluntario del grupo de jubilados que queda en Madrid en verano, explica con rabia que “a alguien se le ha metido en la cabeza” echarles para hacer “cócteles y eventos”.

Desde Bolsas y Mercados Españoles (BME), la empresa que gestiona la Bolsa de Madrid, lamentan haber herido sensibilidades pero defienden que la decisión es completamente legítima y que va dirigida a conseguir más beneficios si el uso del parqué cambia y puede ser más flexible que hasta el momento.

La polémica estalló por una nota hecha pública por Link Securities, que ha ofrecido un espacio para los habituales dentro de sus oficinas de Madrid, en la que apuntaban que BME tomaba la decisión de denegar el acceso y la estancia a los particulares por “motivos de imagen” y “seguridad”. BME lo niega y asegura que no se trata de que estos inversores den “mala imagen”, simplemente quiere cambiar la estrategia corporativa. Tampoco se refieren a la seguridad, como si estos pequeños inversores atentaran contra ella. BME explica que podrán celebrar eventos “de un día para otro” sin mayor antelación, ya que seguridad no tendrá que avisar a los clientes que operen desde el parqué varios días antes, para que no se desplacen hasta el Palacio en el día del acto.

Así, de un lado está la empresa, con su intención de sacarle más partido a este edificio histórico del que paga un alquiler a Patrimonio Nacional. Y del otro lado, están los inversores que utilizan el parqué, aunque la informatización y los avances tecnológicos hayan permitido que ese uso se transforme. 

La pregunta, entonces, hacia los inversores es obvia: ¿por qué venir al parqué? Emilio pega un respingo y dice: “Te lo enseño”. Como si se tratara de su equipo de trabajo, enseña el sistema informático de dos ordenadores situados en el parqué madrileño. La visualización en la pantalla, en tiempo real, de la marcha de las cotizaciones, a través de servidores de los que no podrían disponer en casa, amplía exponencialmente la información disponible para invertir, hasta el punto de que, según sus cálculos, les da “un 70% más de posibilidades de ganar”. Frente a ese papel de jubilados aburridos que se mantienen entretenidos en el parqué que, dicen, se ha dibujado desde los medios, Emilio reivindica: “entretenidos no, vienen a ganar dinero, una ayuda más para la jubilación”.

Link Securities ofrece refugio

El mismo día que se supo acerca de la nueva directriz de Bolsas y Mercados Españoles (BME) de dejar a los pequeños inversores fuera del parqué Link Securities se pronunció como salvador, poniendo a disposición de estos una sala en sus oficinas de Madrid.

La sala tendrá 200 metros cuadrados y dispondrá de “diversas pantallas que ofrecerán información del mercado en tiempo real y puestos para que puedan realizar operaciones a través de Internet o dar órdenes de compraventa, siempre con la máxima garantía y fiabilidad”, según reza la nota de prensa firmada por Rufino Gallego, director general de Link Securities. Dicha sala estará disponible a principios de septiembre.

Esta iniciativa de LinkSecurities, a pesar de sorprender como una rápida respuesta a la postura de BME, no es una excepción para la sociedad de valores. En ciudades como Bilbao tienen una sala destinada a este uso por parte de los clientes de la firma. Pero, como explica Rufino Gallego, “en Madrid no lo hicimos porque estaba el parqué” y, ahora, con esta orden de BME, “decidimos dar el paso”.

Como a todos los amantes de la Bolsa, y su funcionamiento tradicional, al director general de Link Securities no le gusta demasiado esta decisión de BME, “a mí no me parece bien, lo del parqué no tenía que haber acabado nunca”. Según el directivo, se ha estado “dejando caer” el parqué de Madrid.

“No nos parece bien, pero tenemos que adaptarnos”, concluye Rufino Gallego. Así esta sala, que se abrirá desde el día 1 ó 2 de septiembre, según explican desde Link Securities, podrá utilizarse por “todos los pequeños inversores que quieran”. Pero estos tendrán que llamar previamente a la firma para poder entrar y utilizar dicha sala, además, las operaciones que realicen “deberán pasar, como es lógico, por Link Securities”. En definitiva, los inversores afectados por la decisión de BME encontrarán una nueva ubicación dentro del edificio y Link Securities una nueva clientela a la que aplicar sus comisiones por compraventa.

Hay señores más mayores y menos mayores, eso sí, ninguna señora, y es cierto que no son brókers sino meros inversores, que en cualquier caso deben enviar sus órdenes de compra o venta a las correspondientes sociedades de valores. Pero la decisión de BME pone punto y final a este reducto de actividad que quedaba en el parqué. Ya no habrá más imágenes desde los set de televisión habilitados en la Bolsa que incluyan a alguno de estos señores ojeando con preocupación sus preciados datos, o incluso leyendo la prensa económica. Desde la empresa, aseguran que la decisión es firme, sin excepciones, porque el parqué va a pasar a ser usado para “temas más financieros”.

Emilio y su compañeros de inversiones que lo acompañan, admiten que “hay días en los que haces dos o tres (operaciones) y días en los que no haces ninguna”. “No me parece justo que se utilice como restaurante”, reivindica, no sin sugerir que su enfado tiene más que ver con las formas que con el fondo, ya que los afectados también comprenden que se trata de una decisión empresarial de BME.


Las acreditaciones
Los pequeños inversores que acuden diariamente a la Bolsa lo hacen autorizados por unas tarjetas que piden a las sociedades de valores de las que son clientes, por las que pagan una cantidad anual.

Desde el parqué, explican que, en mayo, BME dio orden a las sociedades para no renovar estas acreditaciones, que habrían tenido validez hasta mayo de 2016, pero sin dar ninguna explicación más. BME, por su parte, afirma que ya comunicaron a las sociedades de valores, en mayo, este cambio de actividad.

Bolsas y Mercados Españoles también ha desestimado la idea de habilitar una sala en el edificio para estos inversores más veteranos, que la empresa cifra en apenas 10 ó 15 que acuden al parqué con periodicidad diaria. Los afectados elevan mucho más la cifra, hasta alrededor de 50 visitantes, mientras que otros habituales de la Bolsa, a la que acuden por motivos estrictamente laborales, la sitúan entre los 20 ó 30.

“Han dejado morir al parqué”, se lamentan con pena quienes ya no podrán acudir a diario al parqué de la Bolsa de Madrid, mientras comparan la quietud que a partir de septiembre –salvando los eventos– tendrá la plaza madrileña frente a la agitación de otros mercados bursátiles. “La Bolsa más informatizada del mundo y el parqué más vivo es el de Estados Unidos”, defienden.

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