May Moré, coleccionista de arte

“Ha de haber más formación en arte en los colegios”

Lleva 30 años conviviendo con pinturas y artistas

Cree que la base para iniciarse en esta afición es la educación

“Ha de haber más formación en arte en los colegios”

Con 20 años empieza a trabajar en la galería de arte Eureka II por las mañanas, mientras que por las tardes estudia Bellas Artes en la universidad. Así comienza May Moré, madrileña de 55 años, a tomar contacto con el mundo del arte. Al poco tiempo se pone al frente, durante cinco años, de la citada galería. “De siempre me había gustado el mundo del arte, pero nunca me había planteado empezar a coleccionar, y comencé de forma natural”. Más tarde trabaja como marchante de obras de reconocidos artistas, y en 1994 decide montar su propia galería de arte: May Moré. “A coleccionar empiezo al mismo tiempo que con mi profesión, y me centro en todos aquellos artistas que me gustan y que, por tanto, comienzo a representar”.

Recuerda que la primera obra que adquirió fue una acuarela de Juan Díez; y la última una impresionante obra, que cubre la pared de su salón, del pintor José Manuel Prada. “Suelo tener obras de los artistas por los que apuesto, en los que creo y a los que promociono”, asegura Moré, que se considera más galerista que coleccionista, a pesar de que le gustan también muchos más artistas que no forman parte de su cartera de arte.

Una obra pendiente

En una ocasión, recuerda, se quedó con las ganas de comprar una obra del artista estadounidense de origen irlandés Sean Scully. “Fue en la feria de Basilea, vi un cuadro que me gustó pero no pregunté el precio porque sabía que no iba a poder pagarlo”, explica, mientras enseña un retrato de Pepe Botella (a la izquierda). “Fue un flechazo, me quedé con las ganas, y es un cuadro con el que me gustaría alguna vez traspasar la puerta de mi casa”. El último que ha colgado en su salón ha sido uno de Prada.

Cree que la base para iniciarse en esta afición es la educación, algo en lo que se debería hacer mayor hincapié en los colegios. “Ha de haber una mayor formación en arte desde pequeños, fomentando las visitas a museos y a galerías. Existe un total desconocimiento de cómo funcionan las galerías, la gente no sabe qué se hace, si hay que pagar entrada, si se puede visitar...”
Y cree que si no existe el hábito de frecuentar las tiendas de arte, difícilmente puede fomentarse el coleccionismo, “no vamos a una galería con la misma predisposición, con la que que se va a comprar cualquier otro objeto”.

May Moré acude a las ferias de arte, aunque reconoce que ella, por dedicarse a este mundo, es una privilegiada y está al tanto de todos los movimientos y tendencias. Vive rodeada de cuadros. En su casa hasta ha dispuesto de un sistema de carriles en el salón para ir cambiando la decoración del mismo. “Te crees que no los necesitas, pero si los prestas o los quitas de un determinado espacio, los acabas echando de menos, aunque siempre me gusta poner lo más nuevo que he comprado”. Desconoce el número de obras que tiene en su poder y la inversión que ha realizado en ellas. El precio medio de las obras de sus artistas, entre los que se encuentran, Prada, Luis Fega, Ricardo Cavada, Jacinto Moros, Rosa Muñoz, Anibal Merlo, Sergio Barrera, Freixanes, Verdugo, Ximo Amigo, Menchu Lamas o Marina Vargas, está en unos 8.000 euros.
En algunas ocasiones, y debido a la cotización del artista, ha invertido en obra de dimensiones más pequeñas y, por tanto, más asequible. Es el caso de una escultura de Agustín Ibarrola, que tiene en la terraza de su casa. Yrecomienda a todo aquel que desee iniciarse en el coleccionismo que solo compre si le gusta una pieza. “Si se hace como inversión es otra cosa diferente; el arte te tiene que conmover emocionalmente. Si no se siente esa emoción, no sirve. Porque cuando compras un cuadro haces una inversión para el alma, alimentas el interior”, explica Moré, que defiende la capacidad de ver el mundo a través del arte.

Con esa conciencia social, añade que le gustaría adquirir una obra de la japonesa Mariko Mori, una artista futurista y multimedia, que realiza una feroz crítica de las jóvenes lolitas japonesas. Y también le interesa un grupo de cuatro artistas rusos, AES+F, centrados en la fotografía y en soportes multimedia. "Te enseñan a ver el mundo al revés. Ahora todo gira sobre los temas sociales”.

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