Tu lavadora puede ser eficiente sin tanto A + + +

La Comisión Europea simplifica la etiqueta energética: de la A a la G

Ya es tanta la oferta de lavadoras eficientes, el electrodoméstico que más se vende en España, que a los fabricantes apenas les queda hueco para diferenciarse en el mercado. Tampoco está muy claro para los consumidores. Ante el lineal de electrodomésticos, la pregunta es qué diferencia de consumo puede haber entre toda una gama de lavadoras con el menor consumo de energía (A+++) que distinguen las barras de colores de la etiqueta energética que llevan pegada.

Para quitar confusión en la compra de estos productos, la Comisión Europea simplificará este sello ya conocido por los compradores: las categorías únicamente variarán de la A a la G. La medida no se implantará de forma inmediata, sino a medida que los Estados miembros la adopten en sus legislaciones nacionales.

Los fabricantes reconocen que el éxito de la etiqueta energética ha llevado a la saturación de algunos electrodomésticos marcados como los más eficientes. El sello pretendía estimular la competencia en esta industria y animar a la producción de productos más eficientes. Pero de algunos, como las lavadoras, se encuentran demasiados A+++, la clasificación energética máxima. Este segmento absorbe el 55% de las ventas, muy por delante de los frigoríficos (entre el 4% y el 6%) y lavavajillas (2%), según cálculos de la Asociación Nacional de Fabricantes y Electrodomésticos (Anfel), la patronal del sector.

“Es cierto que tantos pluses confunden al consumidor en categorías muy pobladas, como los A+++ de las lavadoras. Si uno va al lineal de electrodomésticos, podría concluir:‘No hay eficiencia’’, comenta Alberto Zapatero, director de Anfel. Sin embargo, la industria no está tan de acuerdo con que se modifique toda la directiva, pues hay electrodomésticos que acaban de estrenar la última versión de la etiqueta energética, como hornos y aspiradoras. Por ello, pide que se analice caso por caso.

La barra de letras y colores, que cumple ahora 20 años, se adaptó en 2010 con una nueva versión, cambiando frases por pictogramas que simplificaran la información sobre consumo y ahorro de los aparatos. Con este último cambio queda pendiente cómo se adaptarán las categorías actuales, pues por ejemplo un televisor con letra A podría descender hasta la C. En este sentido, la industria pide una campaña de comunicación sobre la medida. “De lo contrario, se frenaría la venta de productos eficientes”, concluye el director de Anfel.

Para hacerse una idea, sustituir una lavadora con cinco años de antigüedad por otra de categoría A+++ supone un ahorro de 132,59 kWh/año, o lo que es lo mismo, 23,87 euros anuales. Para las neveras, este ahorro puede ser de 35,67 euros y en el caso del lavavajillas, de 24,95 euros.

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