Editorial

Un mercado sin barreras proteccionistas

El pacto suscrito por la Unión Europea (UE), EE UU, China y otros 24 países para eliminar aranceles en dos centenares de productos electrónicos y de alta tecnología constituye un paso adelante en el lento y complejo proceso de liberalización del comercio mundial. La Organización Mundial de Comercio (OMC) hará circular hoy de forma oficial entre sus miembros un acuerdo cuya negociación ha consumido tres años y que afecta a un grupo de bienes que generan un volumen de negocio de 1,3 billones de euros. Un montante que equivale a casi la cuarta parte del mercado mundial de productos tecnológicos, que quedará así exento de cargas arancelarias, y al 7% de todo el comercio global. Para poder hacerse una idea de lo que ello supone, basta con pensar que el volumen de comercio que generan estos bienes deja atrás al de una industria tan potente como la automovilística.

El pacto, que supone actualizar el Acuerdo sobre la Tecnología de la Información, firmado en 1996, podría suponer además una inyección de 190.000 millones de dólares para el comercio mundial. Pese a que solo 54 de los 161 países miembros de la OMC han firmado el texto, el 90% de las operaciones en torno a los productos incluidos en la lista se verá exento de cargas arancelarias. China, una potencia tecnológica en continuo crecimiento y cada vez más poderosa, constituye la principal beneficiaria del acuerdo, pero la UE y Estados Unidos figuran también entre los posibles ganadores. Europa disfruta de un superávit comercial de 15.000 millones de euros en el comercio de los bienes afectados por el pacto, por lo que su entrada en vigor permitirá aumentar las exportaciones. También los consumidores europeos se verán beneficiados por la eliminación de los aranceles, porque les permitirá acceder a productos de importación a un precio más competitivo. Bruselas ha sido la impulsora del acuerdo, cuyo objetivo no es solo eliminar una carga impositiva que en algunos bienes llega a ser del 14%, sino resucitar el papel dinamizador de la OMC.

Cualquier pacto que traiga consigo la liberalización de las relaciones comerciales y la eliminación de cargas arancelarias constituye una buena noticia en un mercado global y en el que las barreras proteccionistas perjudican severamente los intercambios entre distintos mercados. Más aún en el caso de los bienes electrónicos y de alta tecnología, una industria cuyo peso es cada día mayor y en la que el mantenimiento de cargas arancelarias supone un lastre tanto para las empresas que fabrican como para los clientes que consumen. El reto para Europa es ahora aumentar la competitividad y calidad de sus productos para ganar mercado en un sector en continua transformación y que constituye una apuesta de futuro.

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